26 27 pioneros de la minería moderna en el perú Por su parte, después de 31 años ininterrumpidos trabajando para la Negociación Fernandini, don Antenor se retiraría en 1920 para dedicarse al campo y a la ganadería en su hacienda Atojsaico. No había perdido la curiosidad ni sus capacidades de investigación. Tan es así que en poco tiempo, en nueva labor como ganadero, obtuvo todos los premios posibles en las Exposiciones Ganaderas tradicionales de aquella época, en las que los bovinos eran evaluados por sus cualidades genéticas y estructurales. Sin embargo, la degradación de los terrenos por los humos de otra gran refinería, la de La Oroya, truncarían ese proyecto y, ya con avanzada edad, decidiría venderle esas tierras a la propia Cerro de Pasco Copper Corporation. Con varios años a cuestas y con las dolencias propias de la edad decidió volver a Lima, dejando detrás varias generaciones de profesionales formados en Cerro de Pasco, donde también fue maestro. Ya establecido en la capital cambió de rubro y se dedicó a las finanzas, fundando el Banco Hipotecario del Perú y, luego, por sus calidades y espíritu de trabajo, le otorgarían la Dirección General del Banco Popular, labores que cumplió con la eficiencia que acostumbraba en todos sus proyectos. A la edad de 81 años, un paro cardiaco lo sorprendió en pleno trabajo, lo que le ocasionó una muerte instantánea. Era el 7 de julio de 1948. Entonces ya había hecho méritos suficientes para recibir el reconocimiento de sus colegas ingenieros y de la sociedad peruana, especialmente en Cerro de Pasco, donde el primer centro secundario del departamento le rinde justo homenaje enalteciendo con su nombre el frontis de la escuela. Un peruano prominente Convertido ya en el empresario minero más exitoso del país, y habiendo logrado sus objetivos personales, la atención de don Eulogio se enfocó en otros Por esa misma época, la Negociación Fernandini había incrementado el número de sus propiedades, entre las que se destacaban la mina de plata Colquijirca, la de cobre Cerro de Pasco, San Gregorio de bismuto y Huancavelica de mercurio. Todas estas minas contaban con máquinas y bombas eléctricas para la extracción del mineral y para desaguar los socavones. Además, estaban equipadas en su interior con aparatos que facilitaban las comunicaciones telefónicas. Estas máquinas y aparatos hacían realmente la diferencia, principalmente en la mina Santa Bárbara, en Huancavelica, una comunidad aislada y alejada a poco menos de 100 kilómetros de las vías principales. En 1915 don Eulogio había adquirido la concesión. Allí, a esa altura, no existían medios modernos para el transporte o para las comunicaciones. En varios años y con muchas dificultades, la compañía había realizado labores de exploración 200 metros por debajo de los niveles explotados por los españoles. El desarrollo de la mina demandó que el equipo de don Eulogio invirtiera en una planta hidroeléctrica y hornos para la sublimación del mercurio, además de innovaciones para trasladar el sensible producto, utilizando maquinarias especiales para vencer obstáculos en el camino, incluso algunas de ellas conducidas por tramos a pulso o a lomo de acémilas. Recién a su muerte, el año 1947, las instalaciones estuvieron habilitadas para reiniciar las operaciones en Santa Bárbara. La testamentaria Negociación Fernandini Hnos., comandada por sus hijos Eulogio, Elías y Anita, se animó a introducir una innovación al inicio de las operaciones, paralizando las labores subterráneas y diseñando un método de explotación a tajo abierto. La producción de Santa Bárbara fue un éxito hasta que bajaron los precios del frasco de mercurio de US$ 550 a US$ 80, al descubrirse otros métodos más eficaces y con menos impacto en el ambiente y la salud de las personas en el proceso de recuperación del oro. SIENDO EL EMPRESARIO MINERO MÁS IMPORTANTE DEL PAÍS, DON EULOGIO SE ENFOCÓ EN NEGOCIOS COMO LA GANADERÍA, EN JUNÍN, Y EL CULTIVO DE CAÑA DE AZÚCAR Y ALGODÓN EN LA PERIFERIA DE LIMA. izquierda– Obreros en una galería de la mina La Cureña de la Negociación Fernandini. derecha– La usina eléctrica de la mina Río Blanco en Pasco.
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