28 29 pioneros de la minería moderna en el perú de la caña de azúcar y algodón, entre ellas se cuentan las haciendas Pró y Comas, ubicadas en el valle de Carabayllo. Las mismas virtudes evidenciadas en su periplo como minero le permitieron coronar estas experiencias con rotundo éxito, en virtud a su capacidad organizativa, liderazgo y espíritu innovador y tecnológico. Siguiendo el curso natural de su trayectoria se involucró también en actividades financieras y en bancos, pues se desempeñó como director de la Compañía de Seguros sobre la vida “El Porvenir” y del Banco Popular del Perú; y se aventuró en otros emprendimientos industriales, en los que fungió de accionista minoritario apoyando proyectos de terceros que le parecieron pertinentes y auspiciosos. “Bien puede verse que el Sr. Fernandini es un ejemplo bastante raro de energía e inteligencia industriales. Sus actividades multiformes y orientadas siempre hacia el progreso del país, su amable trato y exquisita gentileza, son cualidades que le han rendido el afecto y la consideración social de que hoy, merecidamente, goza”, se subraya en el mismo libro celebratorio por los 100 años de Independencia del Perú. Su altruismo ha dejado huella en distintos espacios, sean escuelas, hospitales, iglesias y comunidades con las que contribuyó de manera temas igual de importantes y con repercusión nacional. En realidad, desde sus inicios y en paralelo a la labor minera, él ya venía desempeñándose como un empresario ganadero, donde destacó por la calidad de su lana y la finura de sus ejemplares, llegando a tener un rebaño de cerca de 200,000 ovejas. Más tarde adquirió algunas tierras en los extramuros de Lima y cultivó con éxito caña de azúcar y algodón que permitieron satisfacer parte de la demanda de la capital con productos de alta calidad. Entonces, la tenencia de la tierra era todavía la principal fuente de riqueza, por ello don Eulogio se aplicó en la tarea de tecnificar la producción y sumar conocimiento científico. Su inquietud ganadera se desplegó principalmente en el departamento de Junín, donde tuvo en propiedad distintas haciendas. Su principal reducto vacuno y lanar se llamó Quisque, en el que introdujo el ganado Rambouillet, traído desde la Argentina para mejorar la especie. Otro reducto importante fue la hacienda Huanca, en Cerro de Pasco. Un predio de enorme extensión en el que, junto con las haciendas Acobamba, Alcas, Andachaca, Quinta Carmen y La Quinua, reunió una gran cantidad de ganado caballar, lanar, vacuno y de llamas. Siempre con la ambición de elevar la calidad genética de su ganado introdujo sementales de otras razas distintas a la Rambouillet como Durham y Shorthorn, consiguiendo especímenes de alto valor comercial. Y en la hacienda Conoc se dedicó a la cría exclusiva de ganado lanar de primera clase de la raza Oxford. Para la manutención de ese ganado produjo “en grandes extensiones de terreno excelentes pastos, algunos cereales y varios bañaderos para la profilaxia del ganado lanar”, según se detalla en el mismo libro de la Societé de Publicité Sud-Américane Monte Domecq’ y Cie. A lo largo de su vida fue adquiriendo más propiedades con fines agrícolas, dedicadas la producción de pasto para el ganado lechero como La Mulería, y otras más cercanas a Lima, para el cultivo izquierda– La hacienda Pró, en las afueras de Lima, se especializó en el cultivo de algodón y caña de azúcar con fines de exportración. Derecha– Las diversas actividades de don Eulogio Fernandini siempre estuvieron orientadas al desarrollo y al progreso del país.
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