34 35 pioneros de la minería moderna en el perú Cuando en 1902 la Cerro de Pasco Corporation se instaló en la sierra central trajo consigo la semilla de lo que sería la mayor inversión del siglo XX en el Perú. Una de dimensiones jamás vista en Sudamérica y la más importante de la minería norteamericana fuera de los Estados Unidos. La compañía arribó con sus motores eléctricos y equipos mecanizados a un país semifeudal y centralizado, en el que el campesino no tenía derecho a la propiedad, donde no existían leyes laborales y se ubicó en regiones donde la presencia del Estado era tan precaria como los caminos que las conectaban con la capital. Llegó cuando en el mundo no había conciencia ambiental y en una época en la que el Perú todavía no tenía cerradas las heridas que había dejado la Guerra del Pacífico. Durante sus siete décadas en nuestro territorio, la Cerro de Pasco fue la empresa con base en Perú que más invirtió, la que más tributó y la mayor empleadora después del Estado. Pero, además, entre las cosas más importantes que dejó su presencia en el país, está su aporte a los sectores minero y metalúrgico de un modelo de trabajo basado en cuatro principios fundamentales: disciplina, investigación, eficiencia y meritocracia. A esa zona alejada del altiplano central llegaron los más destacados ingenieros, geólogos y metalurgistas del mundo, estableciendo las bases de una reputación incuestionable entre los profesionales peruanos ligados a la minería: “La Cerro fue una escuela”. Como no había posibilidad de acceder a servicios e insumos de dimensión industrial, la corporación actuó bajo el concepto de la autonomía. Aseguró la energía construyendo más de media docena de hidroeléctricas; el transporte habilitando cientos de kilómetros de vías férreas y caminos; los insumos invirtiendo capital en plantas industriales; el alimento de sus empleados cultivando pastizales y criando ganado superior; el óptimo rendimiento capacitando a su personal más talentoso en las mejores universidades del mundo y facilitando escuelas y servicios médicos de primera calidad, entre otros. Cerro de Pasco a inicios del siglo XX. Pese a la actividad minera artesanal, entonces seguía siendo una villa anclada en el tiempo.
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