44 45 pioneros de la minería moderna en el perú en desterrar esa modalidad por ineficiente. La compañía perdió más de doce mil libras en un año porque los enganchados no cumplieron su compromiso y se fueron llevándose el dinero que habían recibido como adelanto. Una larga caravana de carretas y carromatos jalados por mulas se instaló fuera de la ciudad. Los gringos barbados y vestidos de overall levantaron un campamento a un ritmo inusual al acostumbrado en las ciudades de altura, con cuartel de mando, carpas para el batallón de obreros y las zonas de servicio. A dos días de su arribo, iniciaron la perforación en la lumbrera Noruega, quince días después, y en simultáneo, en las lumbreras Diamante y Yanacancha y, el 4 de junio, en la célebre lumbrera Lourdes en Huascacocha, dentro de los límites del poblado, en la que se destacaba el castillo que sostenía sus ascensores y que ya era uno de los símbolos de la ciudad. En apenas unas semanas, los procedimientos manuales y tradicionales para la extracción del mineral fueron remplazados por equipos mecánicos, tecnologías modernas y, más adelante, por plantas metalúrgicas capaces de tratar cantidades de mineral inimaginables pocos años antes. La Cerro de Pasco Investment Company se inscribió el 6 de junio de 1902 y, casi de inmediato, se convirtió en un holding con dos compañías, la Cerro de Pasco Mining Company, dedicada a la gestión, desarrollo y comercialización de todo el proyecto minero; y la Cerro de Pasco Railway Company, que se ocuparía de la construcción de los tramos del ferrocarril desde Cerro de Pasco hasta La Oroya, y así conectar las dos vías férreas para transportar el mineral hacia el Callao. La empresa era consciente que debía interconectar este circuito de producción, pues tenía unidades separadas por distancias considerables para el acarreo del mineral, del carbón y para transportar todos los insumos para la producción y la logística hacia las distintas bases. Entonces el transporte desde Cerro de Pasco a La Oroya se seguía haciendo con mulas o llamas y, según estudios de la propia empresa, resultaba dos veces más costoso y, además, peligroso, hacerlo con bestias de carga. James B. Haggin, actuando en representación de la Cerro de Pasco Syndicate, consiguió hacerse de los derechos del contrato de construcción del ferrocarril en enero de 1902 y formaron la Cerro de Pasco Railway & Co. en julio de 1903. Con su construcción a ritmo frenético, el 16 de enero de 1904 se inició el tráfico provisional de carga en distintos tramos de la ruta y, a fines de marzo, se sumó el transporte provisional de pasajeros. El 26 de julio de ese año se abrió definitivamente la vía y se inauguró oficialmente en Fiestas Patrias. La vía del ferrocarril de la compañía que salía desde La Oroya hacia sus minas era de 132 kilómetros, pero para interconectar sus unidades principales, la compañía construyó dos ramales adicionales. Uno hacia las minas de carbón de Goyllarisquizga, desde la Estación Vista Alegre de 42 kilómetros, y otro hacia la fundición de Tinyahuarco, de 32 kilómetros. Toda esa infraestructura fue altamente funcional y rentable para la compañía y se convertiría, a la vez, en una promesa de desarrollo económico y social para la sierra central, pues durante décadas el ferrocarril fue esencial para el tráfico de mercancías, maquinarias, personas y para el despacho de cobre, plomo, zinc, bismuto, antimonio y vanadio, entre otros. La expansión Pese a que se trataba de un yacimiento fuera de la región Pasco, la compañía adquirió la mina Morococha en 1908, que durante medio siglo había sido conducida por la familia Pflucker. Desde Lima, la mina se ubicaba antes de llegar a La Oroya, en la provincia de Yauli, Junín. El propio James A. Haggin fue quien se entusiasmó con los yacimientos y realizó personalmente las negociaciones para comprar esas propiedades. La Morococha Mining derecha– El ferrocarril hacia Cerro de Pasco se construyó en tiempo récord con fierros y durmientes importados desde Estados Unidos.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2