50 51 pioneros de la minería moderna en el perú piedra y calicanto se instaló la maquinaría más moderna de aquella época, provista de cargadores mecánicos y casi todas administradas con controles automatizados. El proyecto se concibió con el espacio suficiente para que cada unidad fuera independiente y pudiera ampliarse. La Smelter inició sus operaciones en noviembre de 1906 con la energía del carbón proveniente de Goyllarisquizga y Quishuarcancha, que era molido, lavado y convertido en coque en la misma fundición para tratar el mineral a muy altas temperaturas. La fundición también contaba con un laboratorio equipado con los mejores artefactos e insumos de la época, en el que se registraban las materias primas y se analizaban los productos refinados. Allí se había establecido también un hospital para atender accidentes leves y enfermedades –los pacientes graves se evacuaban a Cerro de Pasco–; un almacén para suministros, un hotel para solteros y otro familiar, así como una maestranza, que reparaba maquinaria sin la necesidad de enviarla al extranjero. Sin embargo, con el bajón de precios al final de la Primera Guerra Mundial y la adquisición de Morococha, en Junín, y de Casapalca, en la sierra de Lima, la fundición Smelter perdió valor estratégico por la distancia y su dirección contraria a la del Callao. Es así que los ejecutivos decidieron construir una nueva fundición y refinería en un lugar más o menos equidistante entre Cerro de Pasco y Huancayo, escogiendo el abandonado cruce de caminos de La Oroya, con acceso directo al ferrocarril. En 1922 se inauguró la Fundición y Refinería de La Oroya y, al año siguiente, Smelter ya se había convertido, prácticamente, en un pueblo fantasma. La construcción de ese nuevo complejo metalúrgico, el más grande de América Latina y uno de los más importantes del mundo, en poco tiempo convirtió a La Oroya en un polo comercial e industrial. La producción minera se había multiplicado producto de la expansión, lo mismo que los negocios alrededor de la estación del repotenciado ferrocarril. Y la población ya sumaba cerca de 25,000 personas con sed de trabajo. Por todo ello, La Oroya se convirtió en la capital de la provincia de Yauli y, con el tiempo, fue difícil diferenciar la empresa de la ciudad, pues estas estaban totalmente amalgamadas; tanto que la sede de la Copper constituía, en los hechos, una suerte de centro de la vida misma del pueblo. Desde sus inicios, mediante un proceso de tostación, la planta era capaz de eliminar los rastros de arsénico, antimonio y plomo, obteniendo un blíster de cobre de 98,5% de pureza. La calidad polimetálica del corredor minero propició que en 1928 se agregara un circuito paralelo para la refinación de plomo. En esta línea el plomo era sometido a un proceso de refinado electrolítico tipo Betts, pero modificado, que tenía como producto final barras de 45 kilos para su comercialización. Pese al temprano éxito del complejo de La Oroya, sus procesos estuvieron siempre en revisión y en busca de mejores rendimientos. Es así que, en 1927, se En un recodo del río Mantaro, a la altura de Huaymanta, se construyó en tres años el nuevo complejo metalúrgico de La Oroya. ERA 1928 Y, MEDIANTE UN PROCESO DE TOSTACIÓN, LA PLANTA ERA CAPAZ DE ELIMINAR LOS RASTROS DE ARSÉNICO, ANTIMONIO Y PLOMO, OBTENIENDO UN BLÍSTER DE COBRE DE 98,5% DE PUERZA.

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