48 49 pioneros de la minería moderna en el perú un método riguroso e integral para explorar, extraer, concentrar y fundir el mineral, pautas que fueron la matriz de la práctica de los mineros peruanos acorde a principios meritocráticos. Por esa razón, está enraizado en el consenso de la vieja guardia que la experiencia en la trasnacional norteamericana fue una verdadera escuela minera para el país. El complejo industrial En los primeros años, la Cerro de Pasco estableció su planta metalúrgica cerca de la zona de explotación, en Tinyahuarco, al sur de la ciudad y a 4,276 metros sobre el nivel del mar. Hasta entonces no se había construido en el mundo una fundición a esa altura y se desconocían los problemas que podría acarrear la instalación de una obra como esa en un ambiente con nieve, granizo y lluvia, por lo menos, doscientos días al año. Sobre una sólida arquitectura de acero, Johnston, habían habilitado un laboratorio químico y una planta concentradora en esa misma zona. Hasta antes de la llegada de la Cerro, esta compañía era reconocida como la más moderna y tecnologizada del país. Con la incorporación de esa mina a su portafolio, la Cerro de Pasco Corporation terminó de establecer el corredor minero de la Sierra Central, que unía por ferrocarril el Callao con las minas de Goyllarisquizga. De esa forma se convertiría en la empresa más grande de América del Sur. Aunque en ese despliegue enfrentarían un problema no previsto: la escasez de mano de obra calificada. La mayor parte de la población en los Andes eran agricultores o pequeños propietarios de parcelas y optaban por trabajar en la mina solo para obtener un ingreso adicional cuando hacían reposar sus tierras, pero nunca aseguraban su permanencia como obreros. Para esa época, la empresa ya había desterrado la práctica del llamado “enganche”. Más bien, para atraer trabajadores estableció jornales más altos y escalas salariales de acuerdo a la preparación, capacidades y funciones potenciales de cada postulante, con la posibilidad de capacitarse en la práctica de esos oficios y llegar en la última etapa con legítimas aspiraciones de convertirse en un capataz, lo que implicaba responsabilidades de liderazgo y salarios más atractivos. Con el tiempo, la contratación de empleados extranjeros fue decreciendo y se formó una nueva generación de obreros nacionales en distintas especialidades, entre los que se contaban, además de los mineros, carpinteros, albañiles, electricistas, pintores, maquinistas ferroviarios y sus respectivos asistentes, con estándares y niveles de eficiencia de primer mundo. El valor agregado de los nacionales era el ser capaces de acometer las labores a gran altura y a bajas temperaturas sin reportar problemas. Para esa capacitación técnica, la empresa contó con la participación de expertos en las áreas minera, geológica y metalúrgica. Así la Cerro estableció Derecha– Con la compra de Casapalca a la Backus & Johnston, la Cerro de Pasco le puso linderos al corredor minero de la sierra central.

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