58 59 pioneros de la minería moderna en el perú Ulrich Petersen. Pero hacia abajo, desde los años veinte se fue peruanizando toda la compañía pues, si bien la Cerro de Pasco siguió siendo una suerte de conglomerado de profesionales de distintas nacionalidades, cada vez hubo menos contratación de extranjeros y los peruanos tuvieron la oportunidad de sentar las bases de la minería nacional como hoy la conocemos. Siempre un paso más allá Pese a que con la presencia de la Cerro de Pasco se vivieron en el Perú épocas de apogeo, crisis y cambios en nuestra sociedad, sería mezquino medir la dimensión del avance que propició aquí su labor solo en términos mineros, económicos, tecnológicos e industriales. Un proyecto minero de esa envergadura necesariamente impacta en el desarrollo y la evolución del territorio donde actúa. Así como se convirtió en “la escuela” de mineros peruanos de la vieja guardia, su influencia se vio en distintos frentes. Por ejemplo, pobló de truchas las lagunas de la sierra central. Los alevines fueron importados y sembrados para hacer más atractiva la pesca de los aficionados norteamericanos a ese deporte en esos ríos serranos; pero, a la postre, como consecuencia de ese proyecto se propició que el aguerrido pez terminara como alimento para muchas comunidades y, luego, trocara en un negocio cuyo cultivo de la especie tiene fines de exportación. Del mismo modo, con su sección agrícola y ganadera mejoró las características de los pastos y la calidad genética del ganado ovino, constituyendo una División Ganadera, cuyas haciendas ocuparon grandes terrenos en Junín y Pasco. La empresa trajo ganado de primera calidad de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia y hasta pastores de origen escocés y perros pastores alemanes para el mejor cuidado del ganado. Gracias a esas técnicas e investigación genética, compartidas con las comunidades vecinas, la lana de esos carneros mejoró notablemente y se convirtieron en un nuevo orgullo para el Perú en ferias y eventos internacionales. Si bien la conciencia ecológica no se había generalizado en el mundo hasta los años noventa del siglo pasado, casi 70 años antes la Cerro de Pasco realizó la primera compensación ambiental en la zona de La Oroya, comprándoles sus chacras a los afectados por los humos de las chimeneas del complejo metalúrgico. No solo los resarció monetariamente, consciente de la afectación de los humos, durante la década de los treinta la empresa invirtió millones en modernas chimeneas Cotrell, un sistema que permitió reducir al mínimo los humos tóxicos del aire. Más adelante, el incremento de la producción hizo que la labor estas chimeneas fuera insuficiente pero, ante la previsible amenaza de la expropiación de sus unidades mineras en los setenta (toda la división ganadera fue expropiada en 1963), la empresa decidió no invertir en nuevas tecnologías que redujeran la contaminación ambiental. Del mismo modo, en un país cuya sociedad sigue teniendo comportamientos con matices coloniales, la compañía eliminó el sistema del ‘enganche’ que izquierda– Los primeros obreros que tecnificaron su trabajo fueron los ferroviarios, que se convirtieron en mecánicos y maquinistas.
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