74 75 pioneros de la minería moderna en el perú para juntarse nuevamente en Ticlio. Estas vías facilitaban el trasporte del concentrado extraído hacia la fundición en La Oroya. Esa ubicación le daba a la calera una ventaja importante en el costo del transporte del producto y en el acceso a las minas de la Cerro de Pasco u otras de Morococha y Yauli. Los Arias Dávila y sus pocos trabajadores eran las únicas familias que vivían en esa bifurcación; por ello, su educación inicial la recibieron de profesores particulares contratados por su padre. Crecieron disfrutando de la libertad de los atardeceres y del espíritu de comunidad, de la caza, de la pesca y del fútbol. Desde pequeño, Jesús se perfilaba como un emprendedor. Además de apoyar en el negocio de la familia, juntaba sus propinas, compraba la mayor cantidad de diarios que venían en el ferrocarril y, luego, recorría cinco kilómetros, hasta Pachachaca y Yauli, para venderlos. Precozmente interesado en la medicina, también comercializó parches con efectos analgésicos, una mezcla de yerbas que untaba con pegamento en un trozo de cartón, y se los vendía a los viajeros del tren que buscaban cómo combatir los efectos del soroche y del frío. Esos fueron sus primeros éxitos. Jesús y Alberto, los dos mayores, se mudaron a Huancayo para asistir a la secundaria en el colegio Salesiano e iniciaron su convivencia con otros jóvenes fuera de Cut Off. Por su carácter jovial, y por ser el goleador insustituible de la selección de fútbol, Jesús alcanzó mucha popularidad en el colegio; pero para sus dos últimos años se trasladaron a Tarma, hospedándose en la pensión de la familia Vargas Praeli. Era una acogedora casona de techos altos, amplias habitaciones y un jardín lleno de flores y frutos. Esa estancia le abrió el corazón al amor de su vida: Esther Vargas Praeli. Después de un año radicando allí, se animó a declararle su amor. La dulce muchacha quedó deslumbrada por la personalidad de su huésped y lo aceptó, trazando un camino de amor y lealtad que, con el tiempo, se haría inquebrantable. Al terminar la secundaria Jesús tuvo que dejar Tarma y volver a Cut Off para seguir trabajando con la cal. Es allí que, unos años después, recibió la noticia del fallecimiento de su padre. Además de renunciar a los títulos de Antamina, devolvió la propiedad de Cut Off a los Arias Sanders y se las alquiló para prodigarse un sustento para él y su familia. El tiempo pasaría en cámara lenta durante el duelo mientras, a la distancia, Esther terminaba su carrera de Educación Física en la capital. Tres decisiones trascendentales Hasta los primeros años de la década del 40, el carbonato de calcio se solía quemar artesanalmente utilizando “taquia” –el excremento seco y solidificado de la llama– con el que se producía cal u óxido de calcio. A partir de 1943 se empezaron a utilizar unos hornos muy grandes de tierra y barro, en los que el propio minero entraba para construir una especie de chimenea de piedras. Con esta nueva tecnología, Jesús se dedicó a quemar y a vender la cal entre las distintas compañías mineras de la zona. Alrededor de 1947, como hermano mayor, Jesús tomó tres decisiones trascendentales para su familia. La primera fue renunciar a sus sueños de graduarse en la universidad como ingeniero. Decidió trabajar para que sus hermanos menores pudiesen seguir una carrera profesional: “Ustedes tienen que estudiar porque para combero y lampero basta conmigo”, les dijo. El segundo movimiento clave sería empezar a ahorrar para concretar su decisión de comprarles Cut Off a los hermanos Arias Sanders, cosa que recién lograría en 1953 a cambio de 1,500 soles. Así su familia se afianzaría legítimamente en el lugar en el que se habían criado y trabajado desde siempre. Y la tercera. Convertido ya en un experto productor de cal, cuando frisaba los 24 años, Jesús volvió a Tarma para casarse con Esther, que apenas izquierda– De joven Jesús solía trasladarse en moto entre los distintos poblados y minas de esa activa región. Derecha– Con las hermanas Vargas Praeli. Sostiene de la mano a su futura esposa, Esther. Al lado con su hermano Alberto, Eva Güich y su prima Ricarda Arias en Huancayo.

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