
Lima, 08 de septiembre de 2026. La cartera de nuevos proyectos mineros prevista para los próximos años constituye uno de los factores considerados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para elevar de 3,2% a 4% su proyección de crecimiento promedio de la economía peruana para el periodo 2028-2030.
De acuerdo con el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2027-2030, los proyectos mineros contemplados en este escenario reúnen compromisos de inversión por más de US$20.000 millones, cuyo inicio de ejecución se proyecta de manera progresiva entre 2028 y 2030. El MEF estima, además, que la inversión privada crecerá a un promedio anual de 7,5% durante dicho periodo.
Entre las iniciativas consideradas figuran Magistral, en Áncash, con una inversión estimada de US$493 millones, y Ampliación Ilo, en Moquegua, por US$1.354 millones. Para los años 2029 y 2030 también se contempla el avance de proyectos de gran escala como Los Chancas (US$2.600 millones), Michiquillay (US$2.500 millones), La Granja (US$2.400 millones), Cañariaco (US$2.160 millones) y Arena Sulfuros (US$1.500 millones).
A esta cartera se suman El Algarrobo (US$2.753 millones), IEPA Sechura (US$2.157 millones) y la Ampliación de Fosfatos Bayóvar (US$940 millones). Una parte importante de las iniciativas corresponde al cobre, aunque también se incluyen proyectos vinculados con fosfatos y otros minerales.
El impulso de la minería también se reflejaría en el corto plazo. Según el MMM, la inversión minera crecería 16,7% en 2026 y 8% en 2027, superando los US$7.000 millones este año, impulsada por proyectos en construcción, nuevas obras, inversiones de sostenimiento y exploración.
Cabe precisar que los más de US$20.000 millones corresponden a una cartera de compromisos de inversión incorporada en el escenario macroeconómico del MEF, y no a recursos que ya se encuentren desembolsándose. Varias de estas iniciativas aún deben avanzar en estudios, permisos ambientales, factibilidad y otras etapas antes de iniciar su ejecución.
La materialización de estos proyectos permitiría no solo dinamizar la inversión durante su construcción, sino también ampliar posteriormente la capacidad productiva y exportadora del país, reforzando el rol de la minería en las perspectivas de crecimiento económico del Perú.