
Lima, 20 de agosto de 2026. El acceso a tasas más competitivas y a recursos internacionales depende de la calidad de la gestión social y ambiental de los proyectos. De acuerdo con Ivana Fernandes Duarte, directora de país de la Corporación Financiera Internacional (IFC), brazo del Banco Mundial para el sector privado, “la preparación social y ambiental no debe comenzar después de que el proyecto ya salga, sino ser parte desde el principio”. La ejecutiva explicó que IFC aplica un capítulo completo de evaluación de estos aspectos en su proceso de due diligence (debida diligencia), lo que puede definir si un proyecto recibe financiamiento y bajo qué condiciones.
Durante el Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026), la vocera manifestó que los proyectos con déficits en su gestión social o ambiental no solo enfrentan el riesgo de ser rechazados, sino que pueden acceder únicamente a tasas de interés más altas. “La calidad de la gestión social y ambiental de un proyecto influye en la decisión de IFC de invertir y en las condiciones de financiamiento, como la tasa de interés”, detalló Fernandes Duarte ante el público reunido en Lima.
Según la funcionaria del Banco Mundial, el análisis abarca elementos como el diálogo temprano con comunidades, la coordinación con gobiernos locales y la capacidad de los territorios para sostener acuerdos. “No se puede financiar un proyecto que es deficiente en la parte social y ambiental”, remarcó Fernandes Duarte. El cumplimiento de los compromisos y la gestión activa de riesgos sociales y ambientales son factores que incrementan la probabilidad de conseguir financiamiento competitivo.
La alta ejecutiva recomendó invertir más tiempo en la preparación de los proyectos, estructurándolos para que no sean iniciativas aisladas, sino parte de una estrategia territorial integral, incluyendo infraestructura y capacidades locales. “En el IFC, tenemos normas de desempeño internacionalmente reconocidas como estándares muy altos, que se utilizan globalmente para desarrollar proyectos y que abarcan condiciones ambientales y sociales. Son un buen punto de referencia para preparar un proyecto y aumentar la probabilidad de atraer financiación”, afirmó.
Finalmente, Fernandes Duarte subrayó que los inversionistas internacionales esperan ver proyectos integrados en el desarrollo del territorio, con beneficios para proveedores locales y generación de empleo. Además, recalcó la importancia de mantener un diálogo constante con las comunidades y cumplir los compromisos asumidos, pues “la evaluación social y ambiental es transversal y tan relevante como la evaluación financiera o técnica para definir si un proyecto es financiable y bajo qué condiciones”.
“Es fundamental contar con reglas claras y procesos predecibles, así como una coordinación fuerte entre los distintos niveles del Estado y las empresas, para que exista capacidad local de ejecutar y sostener los acuerdos”, sentenció sobre el pago de créditos.