
Lima, 20 de agosto de 2026.- En un contexto marcado por la polarización y la desconfianza, reconstruir las relaciones entre los distintos sectores de la sociedad requiere mucho más que mejorar la comunicación, el desafío pasa por generar espacios de encuentro, escuchar posiciones diferentes y transformar los acuerdos en acciones concretas, manifestó Verónica Sifuentes, gerente general de Es Hoy,
Durante su participación en el panel “¿Cómo construir desarrollo en contextos de polarización?”, realizado en el Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026), Sifuentes señaló que la confianza debe ser entendida como una condición para alcanzar acuerdos que permitan impulsar el desarrollo.
“La confianza es la condición básica para poder construir desarrollo”, afirmó. Explicó que ningún sector puede generar transformaciones por sí solo, pues los cambios requieren incorporar las perspectivas del Estado, las empresas, la sociedad civil y las comunidades.
La especialista cuestionó la idea de que recuperar la confianza sea únicamente un problema de comunicación. Sifuentes consideró que comunicar mejor puede contribuir al proceso, pero no reemplaza la construcción de relaciones sostenidas entre los actores.
“La comunicación no es suficiente. Por supuesto que ayuda, pero de lo que se trata aquí es de reconstruir relaciones. Y las relaciones toman tiempo, son procesos y requieren una intención sostenida”, aseveró.
Abrir la mesa
Sifuentes consideró fundamental que las empresas y el sector privado asuman un papel activo en la construcción de los grandes acuerdos que necesita el país.
“El sector privado tiene que ser parte de las conversaciones nacionales. No puede mantenerse al margen de los espacios donde se discute el futuro del país, porque también tiene una responsabilidad en la construcción de soluciones y en la generación de confianza”, sostuvo.
Para tal fin planteó tres movimientos para enfrentar la polarización, detalló que es clave abrir las conversaciones, generar consensos y demostrar resultados. El primero implica ampliar los espacios de diálogo e incorporar no solo distintas posiciones sectoriales, sino también diversidad territorial e ideológica.
La politóloga advirtió que conversar con personas que piensan diferente requiere desarrollar capacidades que no siempre forman parte de la formación profesional.
“Requerimos ejercitar el músculo de la escucha y el de poder dialogar con personas distintas. La única forma de ejercitarlo es propiciando que eso suceda”, indicó.
Consensos y resultados
El segundo desafío es alcanzar consensos sin pretender eliminar las diferencias. Para Sifuentes, sentarse a una mesa no debería tener como objetivo convencer al otro de una determinada posición, sino comprender sus intereses y encontrar puntos de coincidencia.
El tercer elemento es convertir los acuerdos en resultados. “Si queremos construir confianza, ese diálogo y esos consensos tienen que convertirse necesariamente en decisiones y respuestas concretas que permitan resolver problemas ciudadanos”, apuntó.
Para culminar, sostuvo que la confianza se construye principalmente a través de acciones colectivas y no solo mediante discursos. En su opinión, la diversidad de posiciones seguirá existiendo, pero el reto consiste en aprender a trabajar con ella.
“El Perú no necesita que todos pensemos igual. Necesitamos aprender a trabajar juntos”, finalizó.