
Lima, 14 de septiembre de 2026. La expansión de la inteligencia artificial continuará movilizando fuertes inversiones durante los próximos años y generará nuevas oportunidades para los países productores de minerales críticos, debido a la creciente necesidad de infraestructura, centros de datos y equipamiento tecnológico.
Así lo señaló Peter Martin, vicepresidente y jefe de Economía de Wood Mackenzie, durante la conferencia “Global Economy Approaching a Tipping Point” organizada por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), en la que analizó las principales tendencias que vienen transformando la economía mundial.
Martin indicó que existe una alta probabilidad de que el ciclo de inversión asociado a la inteligencia artificial se mantenga durante los próximos dos o tres años, principalmente porque buena parte del capital todavía está destinada a construir la infraestructura necesaria para sostener el desarrollo y despliegue de esta tecnología.
“Estoy muy seguro de que en los próximos dos o tres años vamos a ver más IA”, sostuvo Martin durante su presentación, al señalar que gran parte del impulso actual todavía está concentrado en la construcción de infraestructura.
El economista explicó que este proceso no se limita al desarrollo de software o modelos de inteligencia artificial. La expansión de centros de datos y otras instalaciones vinculadas a esta industria requerirá también una importante cantidad de infraestructura física, energía y materias primas.
En ese contexto, Wood Mackenzie identifica una oportunidad para los productores de minerales críticos, debido a que el crecimiento de esta nueva infraestructura aumentará los requerimientos de metales y minerales necesarios para su construcción y funcionamiento.
“Hay una gran oportunidad aquí. El desarrollo de la inteligencia artificial necesitará un gran número de minerales para realizar el proceso”, afirmó Martin.
América Latina puede beneficiarse
Martin sostuvo que esta tendencia podría resultar particularmente favorable para América Latina, considerando la disponibilidad de recursos minerales de la región.
Durante su presentación en el IIMP, señaló que tanto la expansión de la inteligencia artificial como la creciente preocupación por la seguridad energética están generando nuevas necesidades de recursos a nivel mundial. En ese escenario, los países que cuentan con reservas de metales y minerales pueden adquirir una posición cada vez más estratégica dentro de las cadenas internacionales de suministro.
A ello se suma el proceso de desacoplamiento económico entre Estados Unidos y China, que está modificando los flujos comerciales y obligando a las principales economías a buscar fuentes de abastecimiento más diversificadas.
Según Martin, este nuevo escenario puede colocar a América Latina en una posición relevante como proveedor de recursos para distintos bloques económicos, en momentos en que las cadenas de suministro globales atraviesan un proceso de reorganización.
El reto será demostrar productividad
Pese a las perspectivas favorables para la inversión en inteligencia artificial en el corto plazo, Wood Mackenzie también advirtió sobre los desafíos que enfrentará esta industria en un horizonte mayor.
Martin explicó que, mirando hacia un periodo de cinco años o más, las elevadas inversiones que actualmente se realizan en infraestructura vinculada a la inteligencia artificial tendrán que traducirse en mejoras reales de productividad y resultados económicos que permitan justificar los elevados niveles de capital comprometidos.
De esta manera, si bien Wood Mackenzie prevé que el impulso de inversión continuará durante los próximos años, su sostenibilidad de largo plazo dependerá de la capacidad de la inteligencia artificial para generar beneficios concretos en la economía.