
Lima, 20 de agosto de 2026.– En el marco de GESS 2026, el espacio “Voces del Territorio” reunió a representantes de cuatro iniciativas desarrolladas en distintas regiones del país para compartir experiencias sobre educación, salud, desarrollo comunitario y sostenibilidad. Nora Delgado, José Alva, Marlene Rojas y Carol Baca coincidieron en destacar que la confianza es fundamental para que empresas, autoridades, organizaciones y comunidades puedan dialogar, construir acuerdos y generar transformaciones sostenibles.
Escuchar al territorio para construir soluciones
La experiencia presentada por Nora Delgado, exdirectora Regional de Educación de Ucayali, sobre la Mesa Técnica de Educación de la Mancomunidad Amazónica, puso en primer plano la importancia de escuchar a las comunidades antes de diseñar políticas o intervenciones. Desde su experiencia, destacó que “la educación debe nacer del territorio”, considerando la diversidad cultural y lingüística de los 44 pueblos indígenas de la Amazonía.
La promoción de las lenguas originarias, el vínculo entre educación y biodiversidad y el desarrollo de propuestas técnico-productivas construidas junto con las comunidades fueron algunos de los aspectos destacados. Para Delgado, la confianza comienza por reconocer los saberes locales y permitir que las propias comunidades participen en las soluciones que les conciernen.
Una mirada complementaria presentó José Alva, gerente de Alianzas y Gestión de Territorios en Enseña Perú, sobre Efecto Áncash, modelo colaborativo de transformación educativa impulsado junto con Antamina. Frente a un contexto en el que solo 17 de cada 100 estudiantes alcanzan el nivel de lectura correspondiente a su edad, el programa plantea que transformar la educación requiere articular a estudiantes, docentes, familias, comunidades, autoridades y empresas.
De la colaboración a resultados concretos
Alva explicó que uno de los principales aprendizajes de Efecto Áncash es que las alianzas deben construirse sobre la confianza para evitar que las iniciativas sean percibidas como esfuerzos aislados. La articulación entre el sector público, privado y las organizaciones del territorio permite avanzar hacia una coalición con un propósito común.
Esta lógica también estuvo presente en la experiencia de Asociación Pataz y Compañía Minera Poderosa, presentada por Marlene Rojas, especialista de Proyectos Sociales. En este caso, la confianza se convirtió en una herramienta de gestión para enfrentar la anemia y la desnutrición infantil mediante el trabajo conjunto de municipalidades, personal de salud, promotoras, autoridades y familias.
Las promotoras de salud actuaron como puente entre las instituciones y los hogares, mientras que las familias pasaron de ser beneficiarias a protagonistas de las decisiones. Entre 2021 y 2025, la anemia infantil se redujo de 49,6% a 6%, mientras que la desnutrición pasó de 18,9% a 14,2%. Para Rojas, estos resultados demuestran que la confianza se construye mediante la escucha, el respeto, el cumplimiento de compromisos y la capacidad de demostrar resultados.
Confianza basada en evidencia y valor compartido
La cuarta experiencia, “Proyecto Tarpuy”, presentada por Carol Baca, gerente de Personas y Sostenibilidad de ENAEX Perú, mostró otra forma de construir confianza: a través de la evidencia, la transparencia y el beneficio mutuo.
El proyecto aprovechó el agua nitrogenada generada como subproducto en la planta de ENAEX Cachimayo para explorar su uso en el desarrollo agrícola local. Para ello, la empresa trabajó junto con el INIA en su validación técnica y desarrolló un modelo basado en capacitación a agricultores, acompañamiento en campo y seguimiento de los cultivos.
La experiencia evidenció que la confianza también se fortalece con datos, trazabilidad y comunicación transparente, convirtiendo un desafío industrial en una oportunidad de desarrollo para las comunidades.
Las cuatro experiencias compartidas en “Voces del Territorio” mostraron que la confianza no es un concepto abstracto: se construye escuchando, respetando las particularidades del territorio, cumpliendo compromisos y demostrando que la colaboración puede generar resultados concretos.
Desde la educación en la Amazonía y Áncash hasta la reducción de la anemia en Pataz y el desarrollo agrícola en Cachimayo, los casos evidenciaron que cuando comunidades, empresas, Estado y organizaciones trabajan sobre la base de un propósito compartido, es posible generar transformaciones que trascienden una iniciativa puntual y crean nuevas oportunidades de desarrollo.