La Cerro de Pasco

128 129 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx especializadas en agricultura. Puma se espolvoreaba desde avionetas en los campos agrícolas. El ácido sulfúrico, por ejemplo, era requerido casi completamente por la International Petroleum Company, que era trasladado por el Ferrocarril Central en tanques especiales y embarcado desde el Callao hasta Talara en cilindros proporcionados por el propio cliente. Adicionalmente, los sulfatos de cobre y zinc –subproductos del cobre electrolítico y de la refinería de zinc– eran muy usados como reactivos por las compañías mineras en sus concentradoras. Ambos productos tenían también utilidad como fungicidas en la agricultura y eran vendidos por agentes externos a la empresa en bolsas de papel en formatos de 45 y 90 kilos. En la revista El Serrano de octubre de 1955, la publicación mensual de la corporación, los editores resaltan que muchas veces estas ventas se hacían con créditos a 30 o 60 días, considerando que algunas pequeñas o medianas empresas con grandes compras tendrían dificultades para pagar de inmediato, y concluyen: “Creemos sinceramente que nuestra corporación hace su parte en el desarrollo de la industria local, proporcionando materia prima como metales y productos químicos y, en el campo agrícola, con insecticidas y fungicidas de reconocido valor”. Es por esta y otras razones que, cuando alguien se expresa con grandilocuencia argumentando sobre la inexistencia de valor agregado en la minería, esta incurriendo en una gran mentira o, lamentablemente, es sujeto de una profunda ignorancia. A la vanguardia médica La corporación adoptó el “Plan de Tres Centros de Atención Hospitalaria”, aprobado por el gobierno, que comprendía los hospitales de Chulec en La Oroya, Esperanza en Cerro de Pasco y el hospital de Morococha. El plan implicó aumentar el personal, mejorar la calidad y atender no solo a los trabajadores a causa de accidentes o enfermedades, sino también a sus familias. Esto resultó especialmente importante para el médico en jefe del Hospital de Chulec, quien transformó la sección de pediatría de un ambiente con cinco camas a una división de tres salas con 35 camas y tres incubadoras Armstrong. Antes las madres solo acudían ante situaciones críticas, pero las campañas informativas facilitaron los tratamientos que redujeron las tasas de aparición de anemias, tuberculosis y cáncer. Por su parte, el hospital de La Esperanza alcanzó en 1950 capacidad para 50 camas, además de contar con una sala de Rayos X, laboratorio, farmacia, moderna cocina y comedor; mientras que en el Hospital de Morococha se instalaron equipos de Rayos X y un laboratorio. Como parte del plan se inauguró el nuevo hospital de Goyllarisquizga con 18 camas, tópico, clínica dental, pabellón aislado para enfermedades infectocontagiosas, laboratorio, farmacia, oficinas y servicios completos. El Hospital de Chulec, en La Oroya, funcionaba como sede de la administración del Departamento Médico, por lo que reunía más personal: 22 médicos, 22 enfermeras auxiliares, 13 técnicos de laboratorio, farmacia, rayos X y alrededor de 150 ayudantes, quienes se encargaban de atender al centro de operaciones con mayor número de trabajadores de la compañía. Los directores de los centros médicos trabajaban continuamente para convertir los hospitales en centros de atención modernos, con equipos y laboratorios que permitiesen brindar diagnósticos rápidos y certeros, además de tratamientos y operaciones exitosas. Era tal el desarrollo del Hospital de Chulec que llegó a ser considerado como la mejor institución del país para internados, llegando a recibir a los mejores alumnos de la Facultad de Medicina de San Fernando de la Universidad Mayor de San Marcos. Durante su año de internamiento, los estudiantes participaban en tres turnos de cuatro meses cada uno: uno de alta cirugía, otro de pediatría, obstetricia y ginecología, y otro sobe medicina interna, ojos, oído, nariz y garganta e higiene industrial y laboratorio. TODAS LAS VENTAS A LAS EMPRESAS NACIONALES SE HACÍAN DEDUCIENDO LOS COSTOS DE EXPORTACIÓN, FLETE, SEGURO MARÍTIMO Y OTROS DERECHOS. ADEMÁS SE PAGABAN EN MONEDA PERUANA.

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