La Cerro de Pasco

18 19 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx Otro de los hechos que servirían de plataforma para impulsar el despegue de la minería antes del cambio de siglo fue la creación, el 22 de mayo de 1896, de la Sociedad Nacional de Minería, que fuera reconocida en esa fecha con un Decreto Supremo del gobierno de Nicolás de Piérola. El gremio nació de la escisión de la antigua Sociedad de Agricultura y Minería en tres sociedades diferentes: de Minería, de Agricultura y de Industrias. En la primera directiva acompañaron al presidente Elías Malpartida (Cerro de Pasco), don Federico Gildemeister (Huancavelica), Jacobo Backus (Casapalca–Lima), Herman Gaffron (Huaraz), Alejandro Garland como coordinador de las relaciones con el gobierno y Eduardo de Habich como director de la Escuela de Ingenieros. Ese mismo año se creó el Ministerio de Fomento y Obras Públicas, encabezado por el liberal Eduardo López de Romaña, un ingeniero especializado en la construcción de puentes de ferrocarril con estudios en Inglaterra. El propósito de este ministerio fue el de reactivar las inversiones en minería, agricultura, industria y otros sectores productivos. Uno de los primeros encargos de este flamante ministerio a la Sociedad Nacional de Minería fue la elaboración de un proyecto de Código de Minería que ordenara y le diera coherencia a la normatividad sobre el sector que entonces aparecía dispersa. Menos de un año después, en enero de 1897, la Sociedad presentó oficialmente el proyecto que, luego de pasar por una serie de revisiones, sería aprobado en 1900 para entrar en vigencia al año siguiente. En resumen, el Código de Minería establecía, de manera clara y sencilla, que la propiedad minera legalmente adquirida era irrevocable y perpetua, tal como sucedía con cualquier otra propiedad. El único impuesto que debía pagarse era de treinta soles al año para asegurar el derecho a la pertenencia. Este nuevo marco legal promovió en distintas zonas del país y especialmente en Cerro de Pasco, la inversión extranjera y desencadenó una búsqueda encarnizada de nuevas vetas y denuncios ante la inminente llegada del capital LA PUESTA EN MARCHA DE ESE ANHELADO FERROCARRIL EXTENDIÓ HASTA ESAS TIERRAS ALTAS LA PROMESA DE MODERNIDAD Y DESARROLLO DE UNA MANERA ASOMBROSA PARA LA INGENIERÍA DE AQUELLA ÉPOCA. arriba– Los ferrocarriles Lima–La Oroya–Cerro de Pasco fueron esenciales para el nuevo despertar minero de la sierra central. Derecha– Vista de Casapalca desde la vía férrea en la segunda década del siglo anterior.

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