158 159 la minería moderna integración del perú a la clase mundial térmicos a diésel. Esta central hidroeléctrica permitió también un mejor cuidado del medio ambiente y se integró a la red nacional, lo que le permitió comprar y vender energía a demanda. A fines de los años ochenta, cuando ‘Cucho’ Rubio decidió retirarse, el ingeniero Luis Morán Gandarillas asumió la gerencia general. “En la parte metalúrgica se decidió agregar un poco de ácido sulfúrico a la pulpa para disminuir el contenido de óxido de magnesio, penalizado por algunas refinerías de zinc. También se colocó la planta de chancado primario dentro de la mina y, como la operación era con cargadores de bajo perfil, se instaló adentro el taller de mantenimiento. En fin, innovar con tecnología de punta era vital para un hombre de avanzada”, hace memoria el ingeniero Luis Morán refiriéndose a don Jesús. Por otro lado, en sentido estricto, el éxito de cualquier empresa es principalmente del grupo que trabaja en el día a día. En ese sentido, es de destacar la colaboración de los señores Hernán Barreto, Guillermo Schwartzmann Larco y Michael Glover Steger fue muy valiosa; incluso el último asumió por un breve periodo la gerencia general. Cabe resaltar también que, en el directorio, Jesús contó por muchos años con el apoyo incondicional del abogado Enrique Lastres Berninzon y de los ingenieros Daniel Rodríguez Hoyle, Juan Incháustegui y Alfonzo Brazzini, entre otros. Un polo de desarrollo “Chanchamayo iluminado” fue un sueño que compartió e hizo realidad con su amigo, el padre Genaro. Ese aporte se pudo hacer efectivo con la construcción de otras hidroeléctricas en el valle de Chanchamayo, como las de Chimay y Yanango. Con la apertura de nuevas carreteras para la mina mejoró con creces el tramo vial que une la selva central con el resto de nuestro país. Así la población y los agricultores del valle pudieron mejorar sus condiciones de vida y comercializar sus productos en Huancayo y Lima a precios más altos. Con pura determinación, el empresario había abierto un frente de exploración y explotación minera en la Cordillera Oriental (hasta hoy es la única mina en la zona), que fortaleció con una gran labor de capacitación técnica para sus colaboradores y de desarrollo social sostenible para las poblaciones de su entorno. Justamente, por el bienestar de las familias de sus colaboradores, la empresa levantó en 1975 el campamento Jesús Alfonso para el directorio, los ingenieros y los funcionarios. Eran instalaciones de primer nivel, similares a un club campestre con restaurante, bar, parrillas, piscina y campos deportivos en un paraje de la parte baja del valle. El campamento también era ideal para desarrollar actividades que fomentaran la unión de todos sus colaboradores y para promover el acercamiento con la población y las autoridades de la zona. Hasta se convirtió en una sede muy popular para organizar campeonatos de fútbol entre trabajadores mineros de la sierra central. izquierda– Una preocupación constante ha sido la de mejorar los niveles de recuperación del mineral de calidad. Derecha– Delegación de la japonesa Mitsui en su visita a la mina San Vicente.
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