La Minería Moderna

174 175 la minería moderna integración del perú a la clase mundial hablan más fuerte que las palabras. Las comunidades que ya habitaban la zona no dejaron de crecer junto a la empresa y convivieron con sus más altos funcionarios. Las mejoras en las condiciones de vida fueron notables. Milpo siempre fue responsable con el entorno que albergaba sus instalaciones. Cuando en 1971 surgieron rumores de que el gobierno de Velasco expropiaría empresas del sector minero, Milpo no perdió el norte, siguió con sus planes e inició un megaproyecto que duplicaría la producción hasta las 1800 TMD. Fueron a contracorriente, pese a que en el directorio había algunos empresarios cuyas compañías agrícolas habían sido expropiadas, y decidieron ejecutar la ampliación. No se equivocaron, pues la expropiación nunca se hizo realidad y Milpo continuó su desarrollo con más robustez. Sin embargo, para concretar esa expansión tuvieron que enfrentar obstáculos que supuso aquel gobierno militar. Era una situación compleja. Tres años les tardó obtener la autorización para importar los equipos con los que se situarían en la vanguardia tecnológica del país. Con el soporte de Wright Engineers y Golder Associate, la compañía conectó a los ingenieros nacionales con los avances en Canadá y Europa. Así alcanzarían mejores resultados y eficiencia en términos de costos, rendimientos y seguridad. Para empezar, los expertos canadienses sugirieron enfocarse en mejorar los procesos de minado, crear un pique de alta calidad y una planta de chancado primario dentro de sus instalaciones. No había tiempo que perder. Acataron las recomendaciones y pronto se dieron las fases 1, 2 y 3 de la expansión, que tenían como objetivo mejorar la producción y la productividad. Además, mejoraron la conectividad y las condiciones de trabajo dentro de la mina, incluyendo comedores, servicios higiénicos, salas de capacitación y provisión de comida caliente en distintos niveles. Pero esos primeros años setenta eran tiempos de paro y huelgas. El paro de 1972 le enseñó a Milpo la importancia de concentrarse en promover obras que beneficiasen a los trabajadores. El proyecto de hospital central en Cerro de Pasco era un ejemplo de esto. No obstante, el Estado no lo aprobó. Lo que sí se logró concluir en 1975 fue un complejo habitacional con todos los servicios comunales requeridos para una población en el campamento que ya superaba los diez mil habitantes. En 1979 Milpo cumpliría 30 años. Al mismo tiempo, finalizaría la nueva planta concentradora bajo la asesoría de Wright Engineers y con el apoyo de PyV Ingenieros. Las mejoras en las recuperaciones de plata, plomo y zinc permitieron mayores recursos para aumentar la eficiencia en el minado y en otras operaciones. Además, se emprendió la construcción de una presa de relaves, un hito en la ingeniería ambiental peruana, que garantizó el almacenamiento seguro de los desechos mineros y la protección del medio ambiente y la infraestructura aguas abajo. Desde entonces, el manejo y depósito de relaves se volvieron fundamentales en los proyectos mineros que se mantienen en la actualidad, tanto que hoy no se concibe una mina sin ese componente. La fase 1 se completó con la construcción del pique José Picasso y tras profundizar hasta el nivel -200 se descubrió más reservas. Así surgió la necesidad de una nueva planta concentradora, se mejoraron las técnicas de izquierda– Vista panorámica del campamento de Milpo a inicios de los años setenta. Derecha– Ernesto hijo y su primogénito, siempre en la sierra, apegado a los proyectos mineros.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2