La Minería Moderna

176 177 la minería moderna integración del perú a la clase mundial voladura y se aceleró el proceso de mecanización en el minado, incorporándose equipos como wagon drills, winches eléctricos y scooptrams. La capacidad de producción debía aumentar para alimentar la producción en la planta. Además del pique, en el interior de la mina se puso en marcha, primero, la planta de chancado primario y la faja transportadora, con una pila de mineral en la parte superior para la futura planta concentradora. Posteriormente, se instaló una planta de chancado secundario. Esto permitió aumentar la capacidad de procesamiento de la planta en un 20% y lograr mejores resultados en la recuperación metalúrgica. Como explica German Arce: “La tecnología no despide ni renuncia a la gente; más bien cambia la habilidad de la persona. Para que la automatización funcione hay mucha gente en los controles viendo lo que indican los sensores del vehículo, su velocidad, entorno y, finalmente, hacen funcionar el sistema”, recordando aquellas innovaciones. La experiencia con expertos extranjeros permitió transferir conocimientos a los profesionales peruanos y desde allí a otras minas. En el caso de Milpo, el modelo a seguir en términos de los procesos fue Canadá; de la mina sueca Quiruna, productora de hierro, se tomó la innovación en tecnología para la explotación a través de Atlas Copco. Con el liderazgo de Atlas Copco, la minería sueca generó un círculo virtuoso de industrialización que incluyó a las metalmecánicas, cosa que tomaría vuelo más adelante en el Perú. De cara a la crisis Los años ochenta fueron quizás uno de los períodos más complejos. El terrorismo amenazaba al país y las instalaciones no se encontraban a salvo. La compañía optó por capacitar y concientizar a los huelguistas acerca de los beneficios que les traería mantenerse produciendo. De esta manera, logró contener la influencia que los subersivos ejercían sobre algunos grupos de obreros y la mina se mantuvo en crecimiento. En 1980 se construyó el túnel de La Quinua, que permitió el drenaje y la ventilación de la mina, además de habilitar nuevos frentes de trabajo. Gracias a la ampliación de los túneles se implementó el sistema trackless mining, incorporando camiones de más tonelaje para el carguío y la capacidad de producción aumentó, por lo que se siguió ampliando la planta concentradora. A estas alturas, la empresa necesitaba explorar para asegurar reservas; por ello se comprometió en un ambicioso programa de exploración en sociedad con la empresa San Ignacio de Morococha-SIMSA, de la familia Arias, al que le pusieron Ccori Lama. Así se realizó un reconocimiento regional en avioneta para buscar nuevas oportunidades. La prospección recorrió la cordillera andina entre Huancavelica y Tacna. Después de identificar las áreas prometedoras desde el aire, se realizaron los denuncios correspondientes y se llevaron a cabo estudios geológicos de campo. El helicóptero italiano de marca Lama sería crucial para que el personal especializado se desplazara rápidamente. En paralelo, se dio un hecho que derivó en un impulso emocional significativo gracias a la recuperación de Chapi. Las Minas de Cobre de Chapi habían sido fundadas durante los cincuenta por “Las Cinco Barretas de Cuyuma”. Se vendieron a Nippon Mining en 1961 y, desde entonces, se forjaría una relación de mutua confianza con los empresarios japoneses a través de la venta de mineral. Hacia fines de 1980, la empresa suscribió un contrato Derecha– Milpo promovió siempre el acompañamiento de la iglesia en la empresa y en la comunidad. izquierda– Molinos de la época de los setenta en plena faena en la concentradora.

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