212 213 la minería moderna integración del perú a la clase mundial En base a la solidez que le proporcionaban Julcani y sus otras operaciones, Buenaventura ingresó a la Bolsa de Valores de Lima en 1971. En esa época don Alberto decidió vivir en Lima y dejó a cargo de Julcani a Elmer Vidal, ingeniero que colaboró con él desde el inicio y que, además, había sido su alumno en el curso Yacimientos Minerales de la UNI. Cuando éste decide llevar un posgrado en el extranjero, don Alberto entró en contacto con Eduardo ‘Cucho’ Rubio, quien se haría cargo de su explotación. A su regreso, Vidal tomaría Recuperada. Pero la mina que le permitió dar otro paso adelante a la compañía fue Uchucchacua, ubicada en la provincia de Oyón de la región Lima, a más de 4,000 msnm. También se conocía el potencial de esta zona de rocas calcáreas desde la Colonia y se inició su exploración en 1959. Pero la dificultad para el acceso conspiró con su continuidad, pese a la confirmación de la existencia de distintos minerales, especialmente plata, plomo y zinc. Además, durante los ensayos apareció otro reto importante, pues no se lograba concentrar el mineral. Era difícil separar los cristales de plata diseminados en otros minerales, como la alabandita, y el manganeso que abundaba en las muestras. Recién diez años después, el ingeniero Plenge logró recuperar 70% de plata utilizando celdas de flotación y, más adelante, llegó al 90% mediante lixiviación con una solución diluida de ácido sulfúrico. Mediante ese proceso se recuperaba el manganeso en la forma de sulfato de manganeso monohidratado y se empezó a producir anhidrido sulfuroso que, una vez oxidado era convertido en ácido sulfúrico. Toda una innovación para aquella época. Hacia 1975, ese proceso dio pie a la construcción de una planta concentradora con capacidad de tratar 200 TMD, quince años después del inicio de las investigaciones. Hacia 1965, el valor de producción de esta mina representaba el 66% del total de la compañía. Con el tiempo, luego de varias ampliaciones, esa planta es hoy capaz de tratar 4,500 TMD y cuenta con el soporte complementario de un proyecto de generación y distribución eléctrica. Hacia mediados de los setenta, la buenaventura apareció en una de sus mejoras formas. Como es el caso de la mayoría de las mineras nacionales, la compañía siempre tuvo la política de apoyar a las comunidades vecinas, especialmente en emergencias. En 1975 la fortuna hizo que, colaborando en la remoción de escombros de un canal, luego de un derrumbe en la otra orilla del río, encontraran una veta de oro en Orcopampa. La veta en Chipmo hizo que la mina deviniera de argentífera en aurífera, lo que demandó la habilitación de una nueva unidad de producción y la central hidroeléctrica de Huancarama. En su mejor época, Orcopampa llegó a producir 400 mil onzas de oro al año y, a la fecha, sigue haciéndolo con muy buena ley. La estrategia tras el golpe Una vez producido el golpe militar del general Velasco, el accionar de ese nuevo gobierno mantuvo en vilo a las compañías mineras nacionales e internacionales. Esta vez la incertidumbre no era producto de las viscicitudes del quehacer “En mi familia las dos grandes pasiones han sido la minería y la agricultura, pero mi carácter va más con el trabajo de los mineros. La pasión por la minería nunca me ha abandonado. El minero siempre está en contacto con la naturaleza. A mis alumnos les digo que hay que hablarle a la veta con cariño. Hay que sentir la naturaleza alrededor y tener una conexión muy cercana con el entorno de la mina”. Alberto Benavides Recuperada fue la segunda mina activa de Buenaventura y con la que se inició el proceso de expansión de la compañía.
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