La Minería Moderna

262 263 la minería moderna integración del perú a la clase mundial constructoras que hacían obras todos los años. Por un largo periodo fuimos la operación más importante de Newmont a nivel global”, recuerda con orgullo, Carlos Santa Cruz, quien luego de actuar como vicepresidente de Newmont para Sudamérica, terminó su carrera en la empresa norteamericana como vicepresidente de Australia y Nueva Zelanda. En 2015 decidió desligarse de la corporación y volver a Perú. Por otro lado, en todo este tiempo, Newmont Yanacocha ha seguido aportando al desarrollo de las comunidades de su entorno cajamarquino, concentrándose en proyectos innovadores y prioritarios para la población a través de la Asociación Los Andes de Cajamarca. Esos proyectos están alineados al Plan de Desarrollo Concertado de la región (ALAC participó en su realización), a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y a la misión y visión de Yanacocha y Newmont, su casa matriz. En ese sentido, el trabajo de la fundación ALAC está fuertemente vinculado a la actividad minera y se adscribe al programa de responsabilidad social de la empresa. “ALAC asume un rol articulador y facilitador para llevar adelante programas que generen impacto más allá de la vida operativa de la mina, siendo su prioridad fortalecer capacidades a todo nivel. Así se trate de una obra de infraestructura siempre habrá un fuerte componente de capacitación, por ello promovemos la participación de la comunidad desde el diseño de cada proyecto y es mejor si se involucran a grupos vulnerables de la zona rural o urbana, sea, mujeres, jóvenes, niños y niñas”, resume Violeta Vigo, directora ejecutiva de ALAC, quien subraya tres líneas principales de acción: educación, gestión del agua y desarrollo productivo empresarial. Esto se hizo muy patente entre 2006 y 2011, cuando ALAC administró el Fondo Minero Solidario, establecido como un aporte voluntario de las empresas mineras que operaban en el país. Las empresas mineras destinaron el 3,5% de sus utilidades netas a obras y proyectos de gran envergadura en cada región. En ese periodo ALAC administró USD 91 millones, con los que, entre otras cosas, se financió el expediente técnico del Hospital Regional de Cajamarca y el Programa Agua para Cajamarca, que se tradujo en doce proyectos para mejorar el abastecimiento de agua potable de la ciudad, con un alcance más allá del área de influencia de la mina. Además de mejorar las redes de distribución, de implementar una planta modular para asegurar la calidad del agua y una planta de tratamiento que entrega agua de alta pureza, se instalaron 12,000 conexiones domiciliarias y se incrementó el suministro de cuatro a diecisiete horas diarias de manera continua. Una mejora sustancial en la calidad de vida de miles de familias. En el ámbito rural se fortalecieron las capacidades de 77 juntas administradoras de agua potable en temas de gestión y operación del sistema, entre distritos y caseríos. La mejor evidencia sobre el impacto se dio durante el confinamiento por el COVID, en el que se masificó el lavado de manos preventivo. Otro esfuerzo importante desde 2007, en coordinación con el gobierno regional y municipalidades, fue orientado a reducir las altas tasas de analfabetismo en adultos y jóvenes mayores de 15 años quienes, en su mayoría, se dedicaban a actividades agrícolas y ganaderas. En el programa participaron alrededor de 1,328 personas de las zonas rurales de los distritos de Cajamarca izquierda– Equipo de la Asociación Los Andes de Cajamarca, comprometido con el desarrollo económico y social de la población. Al centro, Violeta Vigo, Directora Ejecutiva de ALAC.

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