La Minería Moderna

330 331 la minería moderna integración del perú a la clase mundial como accionistas, el consorcio consideró un riesgo muy alto el transporte en esa modalidad. Además, el diseño atravesando el PNH empezó a tener cuestionamientos. El área responsable del tema ambiental, de salud y seguridad de la compañía advirtió que allí podría generarse un problema. Y estaban en lo cierto. Cuando se trató el tema con los bancos, algunos manifestaron su incomodidad por un informe de The Mountain Institute y se negaron a participar del financiamiento si se atravesaba el PNH. Incluso en la zona se había detectado bolsones de minería informal e ilegal, lo que revelaba la imposibilidad del Estado de realizar un control efectivo. Como consecuencia, Antamina inició la búsqueda de soluciones más sostenibles. Para no atravesar el PNH, la empresa invirtió en la construcción de una carretera que rodeaba por fuera el límite sur del parque y que serviría para llevar maquinaria pesada e insumos durante la etapa de construcción. Esa carretera, que pasaba por Huallanca, sería cedida pocos años después al Estado y promovería el desarrollo del Callejón de Conchucos. “Nosotros tomamos la iniciativa de revisar el proyecto. Antamina nunca se dejó esquinar. Nos acercamos a las autoridades y les dijimos: ‘Señores, lo que propusimos y está aprobado en el EIA ya no va. Ahora vamos a hacer esto”, recuerda Baertl. La carretera sur se construiría sin grandes impactos y fue recibida por el Ministerio de Energía y Minas e INRENA entre agosto y octubre del 98. Además se contribuyó con el mejoramiento de parte de la Carretera Central, pues se le utilizó temporalmente mientras se construía la nueva carretera. A partir de esa experiencia, el INRENA se animó a crear el Grupo de Trabajo Huascarán (GTH) a fines de 1998. La coordinación técnica estuvo a cargo de The Mountain Institute, una ONG conservacionista con base en Estados Unidos que, tres años antes, había suscrito un acuerdo con el gobierno para velar por el patrimonio del PNH. Este grupo de trabajo estaba integrado por conservacionistas, organizaciones sociales, especializadas y la empresa. El grupo se esmeró en buscar soluciones mediante el diálogo para beneficiar a todas las partes involucradas. La información fue compartida oportunamente con los stakeholders y contribuyó a mantener la continuidad del diálogo. Esta experiencia exitosa se constituyó como un modelo a seguir en la relación entre minería y otras áreas protegidas del Perú. Al GTH se integrarían más tarde representantes de todas las minas ubicadas en las cercanías del Parque. La idea del grupo impulsor era hacer el mejor trabajo de minería visto en el Perú. Por entonces, Camisea, administrada por Shell, estaba más avanzada en el manejo de recursos ambientales y también en temas de gestión social. Habían hecho muy buen trabajo en la selva con los stakeholders. Inmediatamente la empresa se alineó con ese concepto para cumplir con los estándares exigidos por la Multilateral Investment Guarantee Agency (MIGA) del Banco Mundial que, a la postre, sería el aval para garantizar el acceso al financiamiento. Muchas personas que se oponen a la minería moderna difunden mitos. No saben que, si la empresa incumple altos estándares ambientales, los organismos internacionales se niegan a facilitar el financiamiento. Es más, en esa época, los estándares para los proyectos de grandes construcciones e industrias extractivas los dictaba MIGA, y el sistema financiero global tomaba sus decisiones de inversión a partir de las garantías que otorgaba esta agencia. El propósito era estimular inversiones seguras en países en vías de desarrollo. Por supuesto, esos estándares eran más altos que los exigidos por el propio Estado peruano. Un corredor para el diálogo Un encuentro casual hizo que se reconocieran Luis Barrenechea y Augusto Baertl. Ambos habían sido alumnos de la Universidad de Ingeniería. Una pausa del equipo de perforación que abría las trochas carrozables en la cumbre Rosita de Oro No. 6, en Yanacancha. La toma es de enero de 1998. El que los directivos se involucraran en las actividades de la comunidad permitió un relacionamiento ejemplar. Al centro, Luis Barrenechea y el ingeniero Augusto Baertl.

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