332 333 la minería moderna integración del perú a la clase mundial Luis había regresado a su tierra, Huallanca, luego de trabajar por décadas en Good Year e Inversiones Pacocha. Su propósito era ayudar a sus paisanos en temas de gestión de proyectos productivos, formar líderes escolares mujeres y criar caballos y toros de lidia; para así estar en control de su tiempo y felicidad. Huallanca tenía tradición minera desde los años cincuenta, como consecuencia de las exploraciones que hiciera la Cerro de Pasco en Antamina, ubicada en el límite de San Marcos y de esa localidad. El abandono del proyecto por la Cerro produjo una decepción grande en la comunidad; por ello, tomaron la llegada de Antamina como una segunda oportunidad. Sin otra intención que contribuir al desarrollo de su pueblo, Barrenechea le solicitó al alcalde permiso para dirigirse a la población y explicarles los beneficios de colaborar con una inversión de más de USD 2,000 millones y lo que eso significaba en trabajo y servicios. La comunidad resolvió invitar a los inversores. “Cuando llegaron los representantes de Antamina se dio la antítesis de la negociación. Les dijimos que trajeran el proyecto por Huallanca sin condiciones. Les dijimos que, si pasaban por aquí, no les íbamos a cobrar nada”, recuerda Barrenechea. Huallanca se convirtió en la base de Antamina durante la construcción. Más de la mitad de las casas estaban cerradas con candado desde la década anterior por temor a los terroristas. En lugar de construir y desarmar un campamento con todos los servicios, Barrenechea les propuso que alquilasen esas casonas y que las habilitaran con agua, desagüe y electricidad a menor costo. Con la ayuda del municipio, esas casonas funcionaron por tres años como albergues de los contratistas y el flujo económico benefició a bodegueros, panaderías, fondas; se abrieron talleres mecánicos y otros servicios que demandaba la presencia de la mina. Pero Huallanca sola no podría hacer mucho; así que organizaron un taller que contó con la asistencia de veinte alcaldes de Áncash y Huánuco, zonas contiguas a las operaciones. “La idea era hablar con libertad, que describieran sus pueblos, no importaba de qué partido venían. Nos preguntábamos por qué, con el paso de la minería, no hubo desarrollo en Quiruvilca, en Huallanca o en Huancavelica. ‘Porque todos los impuestos se van a Lima’, era la respuesta más común. Allí nos dimos cuenta de que no éramos pobres, sino que éramos pueblos ricos que administrábamos pobrezas”, sintetiza Barrenechea. El compromiso con la minería fue reconocido por el pueblo y, sin habérselo propuesto, Barrenechea terminó siendo alcalde de Huallanca –al igual que su padre y su abuelo–, lo que lo animó a sumar capacidades en pro del desarrollo y con la propuesta del Corredor Oro de los Andes, un proyecto que potenciaba un valor inherente a todas las comunidades de ese valle andino y que aún no había sido explotado: el turismo. Estaban dispuestos a cambiar la historia y Antamina se sumó al club como el socio número 21 de esa legión de alcaldes. Dentro de ese territorio tenían atractivos como Chavín de Huántar, la cordillera Huayhuash, las ruinas de Huánuco Pampa y Tantamayo, el Camino Inca, estancias ganaderas, etc. derecha– En la planta concentradora se realizan los procesos de apilamiento, molienda y flotación para producir, cobre, molibdeno, zinc, plata y plomo.
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