La Minería Moderna

334 335 la minería moderna integración del perú a la clase mundial Junto con Antamina, el club de 20 alcaldes decidió presentar el proyecto social de la mano con el proyecto minero en congresos, universidades, grupos de diálogo, ante el cuerpo diplomático, en el Club de la Banca y otros espacios que no eran usuales pero sí influyentes. “Empezamos a romper paradigmas. No bastaba cumplir con la legalidad, había que darle legitimidad al proyecto. Luego le propusimos al ingeniero Baertl que presentara el EIA en Huallanca y, pese a la opinión contraria de sus abogados, así lo hizo. Fue la primera vez que se presentó el EIA ante una comunidad peruana y la población lo leyó como un acto de respeto”, concluye Barrenechea. Esa experiencia permitió constatar que los distintos actores mineros –alcaldes, ministros, líderes comunales, oenegés, empresa, etc.– no se conocían entre sí. De allí surgió la idea de propiciar reuniones para tratar temas mineros sin una agenda precisa. Se dieron cuenta de que los unía las ganas de propiciar desarrollo. Así nació el ‘Grupo de diálogo minería y desarrollo sostenible’, en el que tuvo un papel muy importante José Luis López Follegatti. Se reunían en la oficina de una ONG, en un ministerio, en una municipalidad o en la sala de una empresa. Todos acudían a título personal y hablaban con libertad, no en nombre de una institución. La asistencia era voluntaria, no había actas ni acuerdos y el objetivo principal fue construir confianza. También consensuaban reglas que no estaban escritas y discutían temas ambientales, manejo de fondos sociales, monitoreos comunitarios, se presentaban buenas prácticas, etc. Era un lugar donde uno acudía a escuchar y aprender. Entre otras acciones, de esas reuniones salió la propuesta para la Ley del Canon a partir de un documento elaborado por alcaldes, numerosas ONG, comunidades y empresarios. Ese proyecto fue presentado ante el Congreso de la República de manera multipartidaria, aprobado por unanimidad y promulgado el 9 de julio de 2001 por el gobierno de transición del presidente Valentín Paniagua. Primero hay que escuchar Como en casi todo el sector rural del país, en el Callejón de Conchucos persistían la pobreza extrema, mucha desconfianza y ansias de claridad en torno a cómo se iba a explotar el yacimiento, qué se iba a construir, etc. Todas eran preocupaciones legítimas, más cuando la década de los ochenta había sido traumática. Y el hecho de que cada área del proyecto atendiera solo sus propios objetivos ponía en riesgo la sostenibilidad social. Uno de los primeros en llegar a la empresa, fue el abogado Felipe Cantuarias, quien había hecho un máster en Finanzas Corporativas en Harvard y que, pocos años antes de la creación de Antamina, laboró por tres años en Milpo. “Entré como Director Legal en junio de 1998, pero mi encargo real fue el tratar de articular acciones entre el project team, a cargo de Bechtel; operaciones y el project finance. Al inicio, con la premura característica del sector, cada uno corría por su lado”, recuerda el propio Cantuarias. Poco después se identificaron algunos compromisos incumplidos y otros contradictorios entre las áreas, lo que había desencadenado una protesta con amenaza de paralización. Baertl viajó a Toronto para detallar el tema en un directorio y regresó diciéndole a Cantuarias que tenía una buena y una mala noticia. La mala era que si no se resolvía el tema no habría proyecto. Y, la buena, que lo habían nombrado Vicepresidente de Asuntos Corporativos, siendo su primera tarea resolver el conflicto. “Yo no tenía esa experiencia específica, pero Augusto me dio el soporte de Lucho Alva, un hombre de su confianza y con mucha experiencia en el campo”, afirma Cantuarias. Ambos fueron de inmediato a reunirse con las comunidades en el entorno de la mina. En su primera visita, el pueblo más cercano los recibió con demandas de todo tipo. Se mantuvieron en silencio hasta que Lucho Alva le hizo una seña. Conforme a lo planificado, Felipe se paró, pidió genuinas disculpas, ERA UN SENCILLO PLAN. PRIMERO, CUMPLIR CON TODOS LOS COMPROMISOS ALCANZABLES; SEGUNDO, GENERAR UN PLAN DE DESARROLLO Y, TERCERO, GESTIONAR CON EXPERTOS SUS RELACIONES. Los servicios públicos de San Marcos y de la zona de influencia de la mina darían un vuelco en infraestructura y calidad pocos años después.

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