La Minería Moderna

32 33 la minería moderna integración del perú a la clase mundial hacia el mar con acantilados rocosos. Arriba, en uno de los lados de la costa, a una altitud de 800 metros, reposaban los depósitos de hierro en un área de 20 por 30 kilómetros. En el lado sureste de esa bahía se extiende una playa baja y rocosa donde se construyó, contigua a un pequeño puerto pesquero artesanal, un muelle provisional para el embarque y desembarque de los insumos que necesitaba la mina y para las exportaciones minerales de esos primeros años. Pero desde el inicio estaba en los planes de la compañía la construcción de un puerto más acorde a la dimensión del negocio. Se eligió la bahía contigua a San Juan, separada apenas por una punta, conocida como San Nicolás y con una línea de costa de 28 kilómetros. De esa punta derivó el nombre del flamante puerto, cuyo diseño se ubicó en el lado sureste por ofrecer un amplio fondeadero abrigado y seguro. Las características del terreno eran similares a las de San Juan, salvo que San Nicolás tiene un curioso seno interior que la hace parecer como una segunda bahía. En 1959 se completó la fase inicial de diseño del Proyecto San Nicolás, que incluía una planta de pelletización, pero recién el 21 de abril de 1962, la empresa inauguró el puerto y la planta de beneficio de mineral del hierro. La planta de San Nicolás fue diseñada para trabajar los sulfuros y, entre todas, la planta de pellets utilizaba la mayor cantidad de mineral. Tan importante fue el evento inaugural que asistieron el propio Presidente de la República, Manuel Prado Ugarteche; el de la Marcona Mining Co., Charles Robinson, y por la Corporación Peruana del Santa, Max Peña Prado, además de parlamentarios y diplomáticos. Ese mismo día se hizo una demostración del funcionamiento de la kilométrica faja transportadora, mejor conocida como Conveyor, destacándose por el ahorro de tiempo y energía desde la mina al puerto. Justo en esa época los gringos se dirigieron a don Lucho Morán y le dijeron mirándolo a los ojos: —Tenemos un problema contigo. —No entiendo, ¿qué sucede? —¿Prefieres hacerte cargo como jefe de la planta piloto de San Juan o vas a San Nicolás a una posición de menos categoría de la que te ofrecemos como jefe de planta? Don Lucho los miró intrigado pero siempre guardando la calma. —¿Adónde hay más responsabilidad?— preguntó. —En San Nicolás. —Me voy a San Nicolás, así me bajen en el escalafón. Cuando estaban formalizando el nuevo trato, el gerente de Operaciones le comentó a don Lucho que le agradecían el haber tomado esa decisión sin siquiera haber preguntado por su remuneración. Al final resultó que, pese a que la posición aparecía como una categoría menor dentro del organigrama, el sueldo del ingeniero sería mayor. Es que la planta de San Nicolás era infinitamente más compleja. En su dinámica era capaz de tratar 2,000 toneladas por hora, trabajando sin parar las 24 horas durante los siete días de la semana, llegando a producir hasta tres millones de toneladas el primer año, cinco millones al siguiente, siete millones poco más tarde, hasta llegar a los diez millones de toneladas de hierro, en un mercado totalmente abierto y compitiendo de igual a igual con las empresas más grandes del mundo. Con el tiempo, en San Nicolás se produjo concentrados tipo sínter (mezcla de hierro, coque y fundente) hierro no molido, luego material fino molido, más tarde superconcentrados y, finalmente, pellets. Mientras que el mineral refractario, sin mucho contenido, era almacenado en la playa. izquierda– El buque Harvey S. Mudd de Compañía San Juan S.A. en plena descarga del hierro de Marcona en Rotterdam. derecha– En la planta de separación magnética se iniciaba el proceso de producción de los pellets, que tomaban forma circular en los discos rotatorios.

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