340 341 la minería moderna integración del perú a la clase mundial de camiones y otros equipos y servicios asociados; pero, sobre todo, no se impactaría la zona de la laguna de Conococha, ubicada a un lado de la carretera y, además, se evitaría disturbar la vida de las poblaciones y de la flora y fauna en toda ruta. “Fuimos a presentar el nuevo diseño ante la UNESCO en París. Nos aprobaron con aplausos. Ese mismo día, la suerte fue distinta para el proyecto de un monorriel a Machu Picchu, pues éste fue considerado como una aberración y se lo devolvieron al gobierno peruano”, recuerda el ingeniero Baertl. En enero de 1999 se ingresó por la ventanilla del MEM el nuevo EIA, en el que se detallaban varios cambios, entre ellos, el de la carretera sur y el del mineroducto, el mismo que fue aprobado luego de una amplia consulta popular. Así como el concentrado es mezclado con agua para que baje sin problemas, para separar una carga de otra se utiliza un batch o una porción de agua intermedia. La empresa tenía el permiso para tratar el recurso hídrico utilizado y arrojarlo al mar pero, como Huarmey es una zona de clima desértico, surgió la idea de utilizar esa agua en algún proyecto de irrigación, pues era apta para la agricultura. La propuesta fue crear un bosque artificial con características naturales, que se regaría con esa agua tratada que, previamente, llegaba por el tubo con el mineral. Hoy, en el bosque de 174 hectáreas habitan doce especies de árboles ornamentales que son altamente consumidoras de agua para que, a través de la fotosíntesis y la evapotranspiración, ésta se devuelva inocua al ambiente. Son 200,000 árboles plantados en pleno desierto, un área en la que se tuvo que preparar la tierra y luego construir dos pozas de almacenamiento, una de 280,000 y otra de 30,000 metros cúbicos. Con el fin de que la siembra ‘pegue’, también se enmalló cada pequeño árbol para protegerlo del viento. Los beneficios han sido múltiples. El bosque creció gracias al riego por microaspersión, diseñado y programado en función a la estación del año y a la demanda de agua de cada especie arbórea. Hoy es el bosque artificial más grande de la costa peruana, un nuevo ecosistema en el que conviven más de 50 especies de aves, mamíferos y reptiles. Los árboles capturan el carbono y contribuyen a purificar el aire de los gases de efecto invernadero –haciendo las veces de un pulmón ecológico–; además, sirven como una barrera contra el viento de la costa y frenan el enarenamiento de la ciudad. Veinte años después el bosque se sigue renovando y recibe visitas locales y de escolares en una parcela demostrativa de una hectárea con frutales, que consumen los trabajadores y que, a la par, funciona como control biológico. “Este bosque es un gran ejemplo de que se puede generar un nuevo ecosistema en una zona desértica reutilizando el agua. Habiendo podido descargarla en el mar, Antamina decidió hacer este experimento con muy buenos resultados. El bosque es un buen ejemplo de que podemos ir más allá”, comenta Fabiola Sifuentes, actual Vicepresidente de Salud, Seguridad Industrial y Medio Ambiente de la compañía. El Bosque de Huarmey ha ganado múltiples premios, como el de Creatividad Empresarial y el Premio Nacional de la Cultura del Agua. El embarque del concentrado se realiza mediante un brazo telescópico totalmente hermético. LOS BENEFICIOS HAN SIDO MÚLTIPLES. EL BOSQUE CRECIÓ GRACIAS AL RIEGO POR MICROASPERSIÓN, DISEÑADO Y PROGRAMADO DE ACUERDO A LA ESTACIÓN DEL AÑO Y A LA DEMANDA DE AGUA DE CADA ESPECIE.
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