118 119 pioneros de la minería moderna en el perú Ante el silencio Portocarrero retrucó: “¿Dónde se va a alojar?”. Don Alberto no había pensado en eso, lo que le interesaba era llegar e inspeccionar esas antiguas labores. “Aún no lo sé”, le dijo. Inmediatamente Portocarrero le ofreció una casa y allí pasaron Alberto y compañía esa noche, escuchando el paso de los pericotes caminando por todos lados. Y no solo durmieron allí, sino que se instalaron por breve temporada. La amistad con el señor Portocarrero perduró en el tiempo. Don Alejandro era un hombre desprendido y caballeroso como la mayoría de los hombres de la sierra, una persona a la que le gustaba ayudar pese a su precariedad económica. En esos días de inspección se dieron cuenta de que la mina ofrecía posibilidades. La idea original fue conseguir los papeles de la mina y asociarse con Hochschild, que sumaría Arcata para formar un consorcio paritario. Sin embargo, la propiedad presentó una superposición de denuncios que dificultaron su adquisición y la sociedad con Hochschild nunca prosperó. Una vez que consiguieron los títulos encontraron vetas de plata de alta ley en las minas Tudela, Manto y en la veta Calera. Eso justificó la construcción de una planta de 100 TMD en la que se trataba el mineral por flotación. Sumaron otras minas pero con el tiempo se fue encontrando cada vez menos oro y plata, lo que hacía languidecer la operación. Hasta que ocurrió algo que solo se puede adjudicar a la “buena ventura” de la empresa. Al otro lado del río un derrumbe bloqueó un canal de la comunidad y los damnificados le pidieron a la empresa un cargador frontal para que ayudara a la restitución del servicio. Encargado de la supervisión se envió al geólogo Ernesto Sirvas que, en plena limpieza del curso del canal, reconoció una veta de oro. Esa veta en Chipmo demandó otro tratamiento del mineral y se tuvo que habilitar una nueva unidad de producción. Así Orcopampa pasó de tener una producción predominantemente argentífera a una de oro, que requirió la construcción de la central hidroeléctrica de Huancarama. Cabe recordar que Buenaventura empezó Orcopampa en 1965, cuando no había absolutamente nada en la zona, salvo algunas pequeñas chozas alrededor. En su última etapa se convirtió en la mina subterránea más grande del Perú, llegando a producir 400 mil onzas de oro al año en las minas Nazareno, Prometida, Natividad, Prosperidad, Ángela, Concepción y Esperanza. En paralelo a la investigación de Orcopampa en Arequipa, los geólogos de la empresa le pusieron la puntería a otros dos yacimientos, uno en el distrito de Paras, provincia de Cangallo, Ayacucho; y otro en Uchucchacua, en la provincia de Oyón, a más de 4,000 msnm. En el primero no encontraron mineral, pero del segundo se conocía su potencial desde la Colonia. Era una zona de rocas calcáreas. Rápidamente se inició la exploración en 1959, pero las dificultades de acceso postergaron el inicio de las obras. Confirmada la existencia de reservas de distintos minerales, especialmente plomo y plata, se sumó a la dificultad para el acceso el reto metalúrgico, pues no se lograba concentrar el mineral pese a los varios intentos. Recién diez años después, el ingeniero Plenge consiguió recuperar 70% de plata. No era óptimo pero se decidió instalar una planta piloto con una capacidad de apenas 30 TMD. La dificultad estaba en el separar los cristales de plata diseminados en otros minerales extraídos de las minas Socorro y Carmen, como la alabandita, un sulfuro de manganeso que abundaba en las muestras. Ningún método tradicional había dado resultados, así que tras innumerables pruebas, Buenaventura creó un método innovador para el tratamiento de la plata de Uchucchacua. Con las celdas de flotación se alcanzaba una recuperación del 70% y, luego, se avanzó hasta el 90% de recuperación mediante lixiviación con una solución diluida de ácido sulfúrico. Ello dio pie a la construcción de la planta concentradora con una capacidad de 200 TMD hacia el año 1975, quince años después de descubierto el yacimiento, luego de innumerables intentos, pruebas e investigaciones. ORCOPAMPA PASÓ DE TENER UNA PRODUCCIÓN PREDOMINANTEMENTE ARGENTÍFERA A UNA DE ORO, QUE REQUIRIÓ LA CONSTRUCCIÓN DE LA CENTRAL HIDROELÉCTRICA DE HUANCARAMA. El primer impulso para el desarrollo de Julcani fue la mina Herminia, que permitió la sostenibilidad de la empresa durante la primera década.
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