120 121 pioneros de la minería moderna en el perú Hacia 1985, el valor de producción de esta mina representaba el 66% del total de la compañía, frente al casi 34% de Julcani. Además de plata, en la concentradora de Uchucchacua también se recuperó manganeso y anhidrido sulfúrico, y en esa búsqueda de agregar valor para la empresa, en los años sucesivos se realizaron varias ampliaciones, tan es así que hoy la planta es capaz de tratar 4,500 TMD, con sus respectivos proyectos complementarios de generación y distribución eléctrica. Es sobre la base de estas primeras minas, especialmente Julcani, Orcopampa y Uchucchacua, que se consolida Buenaventura, pasando de un periodo de sobrevivencia y búsqueda a otro de mayor estabilidad a mediados de los setenta. Contribuyó también la apreciación de los metales en el mercado internacional. Más de dos décadas tomaría esa primera parte del camino y determinaría lo que podemos llamar la primera etapa de la compañía. El desarrollo compartido En la década de los setenta, el gobierno militar, de corte estatista, hizo resonar el eco de las expropiaciones, que se confirmaría con las mineras trasnacionales Cerro de Pasco y Marcona; pero el temor abarcó a toda la industria minera. En esas circunstancias el mayor riesgo era ser “grande”, así que se optó por desmembrar la compañía, haciendo que cada unidad minera se convirtiera en una empresa per se. Huachocolpa y Recuperada eran de responsabilidad de Roque, hijo de don Alberto; Orcopampa continuó bajo la conducción de Raúl, otro de sus hijos, y Buenaventura operó Julcani y Uchucchacua. De esa forma se protegieron de la promesa estatizadora del gobierno militar, pero la compañía no pudo evadir otros esfuerzos del Ejecutivo para desalentar el emprendimiento privado. Tan es así que se creó el ‘Dólar MUC’, con un tipo de cambio más bajo y, por otro lado, un impuesto de 17,5% a la venta de los minerales. Todo el sector minero perdió competitividad. Ante la evidencia, con el apelativo de ‘aceptación minera’, el gobierno creó otro mecanismo que restaba parte de la devaluación de las rentas prestándole a las empresas, a través del Banco Minero, un 20% de su valor. Es decir, por un lado asfixiaba a las mineras y, para que no murieran, les daba un préstamo. Eso obligó a hacer cambios en la administración de Buenaventura. Hasta finales de esa década, la empresa tenía solo dos gerencias. Jorge Benavides era el gerente general y don Víctor Álvarez el de operaciones. Pero por la necesidad de sobrevivir a las medidas antieconómicas del gobierno, se creó una Subgerencia de Finanzas para la que se convocó a Alfonso Brazzini. Cuando esta se convirtió en la Gerencia de Administración y Finanzas, Brazzini creó los departamentos de compras, control de inventarios, sistemas de información y tesorería. Para la jefatura de esta última convocaría a Carlos Gálvez. “Ese era el grupo al que llamaban ‘los bomberos’. No éramos nada, pero apagábamos todos los incendios”, recuerda Gálvez con humor. Durante el primer lustro de los ochenta, los mismos mecanismos perversos siguieron operando, haciendo que las empresas pasaran un via crucis financiero. Buenaventura se vio obligada a aumentar su capital social para respirar. “Estábamos en la última lona. Casi como un salvavidas, Southern se convirtió en accionista de la empresa con una participación del 11%. Era una situación terrible y priorizamos el preservar el buen nombre de la compañía. Al final de cuentas, ‘crédito’ es creer. Yo les decía a los proveedores que no se preocupasen, que la empresa era como la justicia: “puede tardar pero llega”, rememora el propio Gálvez. La austeridad era absoluta. Los gerentes viajaban a la mina en Expreso Huancavelica, que operaba con autos tipo Dodge Coronet, y a Uchucchacua en Expreso Espadín. No había camionetas propias. Pese a ello, fiel a su filosofía de propiciar desarrollo económico y social, la empresa se asoció con otras mineras de la zona de Huancavelica para crear el izquierda– Recuperada fue la segunda mina de la compañía. Ubicada en Huachocolpa, Huancavelica, fue adquirida en 1957 y se empezó a explotar dos años después.
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