130 131 pioneros de la minería moderna en el perú derechos de preferencia, lo que desencadenó una disputa legal. Finalmente, después de un largo y mediático proceso, se respetaron los derechos de preferencia quedando Newmont con el 51,35%, Buenaventura con el 43,65% e ingresó la IFC con el 5% restante. Más de 20 años después del hallazgo del mineral, Yanacocha recién pudo empezar a producir. Para financiar la primera etapa de los trabajos de Yanacocha, en Carachugo, Buenaventura hizo un roadshow con los cuatro principales bancos peruanos, levantando US$ 15 millones. Pero éstos no eran suficientes para sustentar toda la operación. Necesitaban más liquidez para crecer. Escuchado los consejos de sus socios internacionales y especialistas en inversiones empezaron a preparar su inscripción en la Bolsa de Nueva York. A sus 74 años, el ingeniero Benavides afrontó el reto con juvenil entusiasmo. Carlos Gálvez, exgerente de administración y finanzas, rememora con orgullo aquella gesta: “El equipo lo conformábamos Roque, César Vidal (entonces vicepresidente de Operaciones) y yo. Decidimos contratar un avión privado para tener autonomía y hacer un rápido proceso. Tuvimos presentaciones con inversores en Texas, San Francisco, Chicago, Boston, Nueva York y Toronto. De allí pasamos a Londres con la intención de captar fondos a nivel global y nos reunimos en Escocia con fondos de pensiones entre los que estaba Scottish Widows”. Los sales managers de los bancos de inversión les organizaban almuerzos, visitas y distintas presentaciones con una agenda súper apretada que pudieron resolver en cinco días útiles. Con el respaldo asegurado, en abril 1996 hicieron sonar la campana en Wall Street. Buenaventura fue la primera empresa –no financiera– de Latinoamérica en listar en esa bolsa, básicamente con la garantía del futuro prometedor de Yanacocha, la segunda mina de oro más grande del mundo. Se levantaron US$ 175 millones, más de lo previsto, y de allí en adelante la mina no paró de crecer. El primer año produjo 80,000 onzas de oro, al siguiente 300,000; y, más adelante, medio millón, hasta llegar a su clímax con 3’200,000 onzas en el 2005. Una empresa ya robusta Los recursos obtenidos a partir del listado en la Bolsa de Nueva York le brindaron a Buenaventura las espaldas para pagar sus deudas y poner en marcha otros proyectos mineros e industriales, lo que cambió el escenario de la minería en el Perú. A partir de esa apertura al capital internacional, tanto de fondos de inversión como de personas individuales, nuestro país se convirtió en un destino muy atractivo para los grandes inversores en minería en los albores del siglo XXI. De forma paralela a las negociaciones con Newmont, don Alberto fue ubicado por el presidente de Cyprus Minerals, Milton Ward, que había llegado al Perú interesado en el cobre de Cerro Verde, en Arequipa. Ambos acordaron que Buenaventura participara con el 10% (vía una opción de compra a dos años, condicionada al funcionamiento de Yanacocha) y que acompañara el proceso de privatización iniciado en los noventas. Don Alberto aceptó la propuesta contento con el solo hecho de aportar en la atracción de grandes inversiones derecha– La previsión en temas de seguridad es una prioridad en Cerro Verde, y se realiza con el debido apoyo tecnológico. izquierda– La mina ubicada en Arequipa va en camino de convertirse en la más grande productora de cobre en la región.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2