158 159 pioneros de la minería moderna en el perú alrededor de 1986. “En esa época todo el stock que tenía el sistema financiero era de US$ 700 millones, a corto plazo, con tasas que volaban y con un costo financiero de 40% a 60% mensual”. Vale decir, casi no había financiamiento. Fue una época en la que se necesitó de mucho ingenio para subsistir. En setiembre de 1989, la tasa de interés en soles estaba en 45% y se logró una línea de crédito al 10%, por lo que refinanciaron a soles una deuda de US$ 10 millones de dólares. Solo por esa operación Milpo se ahorró alrededor del 25% de su deuda. No obstante, con la inestabilidad provocada por las crisis económica y social, Milpo tuvo que hacer maravillas para ahorrar, ya que una empresa podía desaparecer por una mala operación financiera. Mientras la humanidad progresaba, el Perú dejó de formar parte del mundo en desarrollo, su inflación fue una de las más altas y prolongadas en la historia a nivel global y, como país, fuimos declarados inelegibles por los organismos financieros. Augusto Baertl recuerda con claridad esas épocas. “En retrospectiva, gracias a la gestión de Pablo sobrevivimos a una época en la que muchos cayeron. La diferencia es que Milpo no perdió la brújula. Mantuvo siempre una visión de crecimiento a largo plazo”, sentencia. Y es que el sector minero apunta a largo plazo para crecer y las empresas están obligadas a trascender épocas y gobiernos malos. Invertir para ser más eficientes Siempre bajo la asesoría de Wright Engineers, y con el apoyo de PyV Ingenieros, se concluyó en 1979 la nueva planta concentradora. Así el programa de modernización y ampliación calzó justo con las celebraciones por los 30 años de Milpo. Las recuperaciones en plata pasaron de 90.90% a 92.20%, en plomo de 87% a 96.5%, y en zinc de 89.1% a 90.5%. De allí surgió la necesidad de iniciar una obra complementaria que le fue encargada a Golder Associates, junto con PyV: el proyecto de ingeniería del nuevo depósito de relaves. Construir la presa de relaves fue un hito en la ingeniería ambiental peruana. Nunca se había hecho algo similar. Esta presa proporcionó una forma segura de almacenar relaves protegiendo la vida, el medio ambiente y la infraestructura aguas abajo. A ningún proyecto minero se le ocurre ahora desarrollar una mina sin darle una gran importancia al manejo y el depósito de relaves. En 1980 se inició la construcción del túnel de La Quinua que, con una longitud de 2,300 metros, ayudó a drenar y ventilar la mina, habilitando el nivel principal de acarreo de mineral (–430) y nuevos frentes para el desarrollo del yacimiento. Bajo el sistema trackless mining se pusieron en producción nuevos tajeos con acceso directo de maquinaria pesada vía túneles. Así la mina alcanzó el tonelaje suficiente para alimentar a la nueva planta concentradora, que contaba con el doble de capacidad para tratar mineral. En los ochenta, pese a la crisis y a la violencia política, Milpo decidió confiar en el futuro del Perú. En 1985 siguió con su programa de inversiones del periodo 86-88, con US$ 19.6 millones, para continuar con la mejora en la calidad de vida de los trabajadores, de la capacidad operativa y de la eficiencia en la producción, remodelándose las viviendas y concretando obras complementarias para el bienestar de las familias. En sus inicios había sido una mina de lampa y carretilla, pero desde los sesenta se había activado el proceso de recambio tecnológico con el soporte de Wright Engineers y Golder Associates. El diseño de ampliación de la infraestructura comenzó con el deseo de una nueva planta, pero la recomendación de los canadienses fue mejorar los procesos de minado y, en paralelo, hacer un buen pique y una buena planta de chancado primario en el interior de la mina. Así nacieron las fases 1, 2 y 3 para mejorar la producción y la productividad. La interconexión, la seguridad y los amplios túneles permitieron lograr mayor eficiencia en el minado y otras operaciones. CONSTRUIR EN MILPO LA PRESA DE RELAVES FUE UN HITO EN LA HISTORIA DE LA MINERÍA NACIONAL. NUNCA SE HABÍA HECHO ALGO SIMILAR. HOY A NINGÚN PROYECTO SE LE OCURRE PRESCINDIR DE UNA.

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