160 161 pioneros de la minería moderna en el perú Con el apoyo de Wright Engineers se culminó la fase 1 construyendo el pique José Picasso. Al profundizar hasta el nivel -200 se evidenciaron mayores reservas, lo que justificó la nueva planta concentradora. Se inició la mecanización del minado, se mejoraron las técnicas de voladura y se trajeron wagon drills, winches eléctricos, scooptrams de una yarda que “parecían maquinones, pero que ahora se ven como pulgas”, sonríe el ingeniero Germán Arce, quien participó en ese proceso. También se incrementó la capacidad de transporte adquiriendo una locomotora y carros mineros. Desde el pique al interior de la mina, primero entró en operación la planta de chancado primario y la faja transportadora, cuya ruma de almacenamiento de mineral se ubicó en la parte alta de la futura planta concentradora. Luego se instaló una planta de chancado secundario. La puesta en operación del chancado primario –fase 1– y del chancado secundario –fase 2– permitió incrementar en un 20% la capacidad de tratamiento de la planta de beneficio y se alcanzaron mejores índices de recuperación metalúrgica. Explorar para crecer A pesar de las circunstancias adversas, la empresa siempre buscó nuevas estructuras o proyectos. Su afán exploratorio fue lo que le permitió madurar y trascender. “Permanentemente veíamos por dónde iba a crecer el yacimiento, incluso al otro lado de la falla. La exploración regional le permitió a Milpo incrementar sus reservas”, sostiene el ingeniero Arce. Al inicio, la empresa había firmado con la Cerro de Pasco un contrato para la exploración y explotación, a largo plazo, de las concesiones mineras que poseía la trasnacional dentro de la zona de Milpo. Con el tiempo y la inminente expulsión de la Cerro de Pasco del país, el directorio aprobó su adquisición, lo que significó un gran paso para asegurar el futuro desarrollo de la compañía. Igualmente, en 1972 se suscribió con Atacocha un contrato de cesión mutua de concesiones. Mediante el pago de una regalía, ambas compañías adquirían el derecho de explotar determinadas concesiones ubicadas en sus áreas de trabajo, lo que permitió trabajar de manera integral toda el área, dándole otra dimensión a Milpo. A partir de los estudios y prospecciones realizados por Mc. Phar Geophisycs Limited y el Ing. José E. Arce, se continuaron las exploraciones donde se detectaron nuevas anomalías. Gracias a la insistencia de Merwin Bernstein y Pedro Ly, que defendieron la idea de que al otro lado de la falla debía haber mineral –cuando solo se habían encontrado vetas angostas de plata– se inició la exploración cruzando la quebrada y se detectó el yacimiento del lado oeste, que hasta hoy provee gran parte de los recursos de la mina. Solo la terca insistencia permitió obtener mejores resultados. Ccori Lama fue otro proyecto muy importante a inicios de los ochenta. En sociedad con San Ignacio de Morococha se hizo un reconocimiento regional, volando en avioneta en busca de nuevas oportunidades. La prospección comprendió la alta cordillera andina entre Huancavelica y Tacna. Después de definir las áreas prospectivas desde el aire se efectuaron los denuncios correspondientes y, finalmente, los estudios geológicos de campo, utilizando el helicóptero Lama para la rápida movilización del personal especializado. Pero, por entonces, un golpe emocional muy importante se dio con la recuperación de Chapi. Minas de Cobre de Chapi había sido fundada durante los cincuenta por las ‘cinco Barretas de Cuyuma’ y luego vendida a Nippon Mining en el 61. Desde entonces se forjó una relación de mutua confianza con los empresarios japoneses, a través de la venta de mineral y, hacia fines de 1980, la empresa suscribió un contrato con Mitsubishi Metal Corporation por el que adquirió el 65% de acciones de Compañía Minera Hilarión S.A., propietaria del prospecto ubicado en la zona de Huallanca, en Áncash. En las oficinas de Milpo con los ejecutivos japoneses, señores Ishida y Fujii. Por la empresa peruana asisten los hermanos Ernesto y Augusto Baertl y el ingeniero Jorge Joo. Mágica vista de la mina El Porvenir, una de las sólidas bases sobre la que se construyó la historia de Milpo.
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