166 167 pioneros de la minería moderna en el perú ¿Y qué decir de las clases de cosmetología y de corte de cabello? Cincuenta señoras aprendieron lavado, corte, teñido y otras técnicas. Se habilitó una peluquería en la parte alta del pueblo, donde incluso los ingenieros se atendían para evitar el viaje hasta Cerro de Pasco. Más tarde se trasladaron a los centros educativos de la zona bien implementadas con mandiles, champúes y materiales, incorporando la desparasitación mensual de piojos en las comunidades. Por otro lado, la escuela fue creciendo con la población y se procuró tener siempre los mejores maestros. Si bien fue construida por la empresa, era dependiente del Estado. Pese a ello, Milpo se ocupaba del mantenimiento, los equipos, el alojamiento y la alimentación de los profesores. Para que el puesto fuera disputado por los mejores maestros, la empresa otorgaba una bonificación adicional y una vivienda. Por su parte, los alumnos recibían uniformes, útiles y refrigerios totalmente gratuitos. Los hijos de los trabajadores que lograban los primeros puestos recibían una beca para la educación superior y/o técnica. Les facilitaban la postulación a Tecsup, con carreras afines a la minería y acordes a las necesidades de esos tiempos. Hubo otro programa de becas para el ingreso a la escuela técnica de la UNI, especializándose como perforistas. Estas becas incluían estadía, comida, alojamiento y, obviamente, la educación en sí. “En Milpo fuimos una familia, no era solo un campamento. Teníamos actividades con todo el equipo, obreros, empleados e ingenieros. Yo había trabajado en varias compañías pero, en Milpo, al calor de los juegos, los proyectos y las conversaciones, construíamos relaciones con valores difíciles de encontrar: confianza, afecto y cariño”, cuenta Yudith con emoción, resaltando que todavía tiene contacto con muchos de sus excompañeros. Y si bien la preocupación de la minería estaba enfocada en los colaboradores, Milpo nunca fue ajeno a su entorno. Por mucho tiempo La Quinua había sido el centro de parición del ganado lanar de la empresa Argolan, de la Negociación Fernandini, el mejor de la pampa de Junín. Era un lugar a menor altitud y más abrigado que dejó de existir como consecuencia de la reforma agraria del primer gobierno de Fernando Belaunde. El propósito de Milpo fue recuperar esa práctica, tradición y conocimientos. Se enfocaron en nuevas técnicas para la mejor productividad de los campesinos, con un proceso transparente, continuo y en base a cumplimientos. Mediante un convenio con la ONG ProNaturaleza y el CICA de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Agraria, se mejoraron la calidad del pasto y la calidad genética del ganado. Es más, se compró sementales que se distribuyeron en trece comunidades para mejorar la raza del ganado lanar, contribuyendo a que obtuvieran mejores productos y más ganancias. Otra valoración importante de la empresa se enfocó en las instituciones relacionadas al sector minero. Mantuvieron informada a la población sobre los beneficios de la minería y tuvieron un rol protagónico y activo con los actores clave. Por ello la empresa participó activamente en el desarrollo y difusión de distintas instituciones como el Banco Minero, el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, la Sociedad de Minería, la Sociedad Geológica y el AIME (American Institute of Mining Engineers), entre otros. MILPO SIEMPRE FUE UNA EMPRESA RECONOCIDA POR SU VISIÓN INTEGRAL DE DESARROLLO, QUE ERA CONSECUENCIA DIRECTA DE UN LIDERAZGO INSPIRADOR Y DE LA BÚSQUEDA DE LA MEJORA CONTINUA. Ernesto Baertl Montori fue muy disciplinado al continuar fielmente, en mente y espíritu, con el legado de su padre. Siempre tuvo el aprecio de quienes estaban a su alrededor.
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