38 39 pioneros de la minería moderna en el perú su explotación. Por ello, en 1900, ahora como presidente electo de la República, Eduardo López de Romaña suscribió un contrato con la Empresa Socavonera de Cerro de Pasco, que se comprometió a desaguar esas propiedades mineras mediante la construcción de un túnel. A su llegada, la Cerro de Pasco Investment Company finalmente compró todas las propiedades y activos mineros de la Socavonera a cambio de tres millones de dólares en acciones de su propia empresa y aceleró sus objetivos. Es así que una política promotora de las inversiones, un marco normativo adecuado, un gremio como soporte técnico y político, la construcción de infraestructura como la del ferrocarril, así como una universidad de formación de nuevos cuadros profesionales, le permitieron a la minería establecer condiciones adecuadas para propiciar el desarrollo económico, social y tecnológico de la sierra central y, con ello, del futuro del país. La gran sociedad Cuando Alfred McCune y James Ben Ali Haggin convocaron a los hombres de negocios más poderosos de las costas este y oeste de los Estados Unidos a una cena en Nueva York, ya habían reunido tanta información y diseñado un proyecto tan detallado que estaban convencidos de que Cerro de Pasco sería el emprendimiento de sus vidas. James B. Ali Haggin era socio de George Hearst, quien era el más reconocido experto en prospección minera de la costa del Pacífico. La compañía de ambos, en sociedad con el abogado Lloyd Tevis, se convertiría en la más grande empresa minera de los Estados Unidos luego de la fiebre de oro en California, con minas explotadoras de oro, plata, cuarzo y cobre. Anaconda, en Montana, era una mina inicialmente de plata que luego transformaron en mina de cobre. En 1881 era la más grande productora de ese mineral en el mundo. Alfred McCune era de origen indio, constructor de ferrocarriles, propietario de negocios de retail, poseía también inversiones en minería y, como buen mormón, se había establecido en Salt Lake City, Utah, convirtiéndose en el primer multimillonario de ese joven estado. En 1887 acordó formar una sociedad con Hearst y Haggin para explorar la posibilidad de explotar el mineral de una tierra tan lejana como el Perú. Cuatro años después fallecería Hearst sin posibilidad de ver madurar el proyecto. Como expertos en exploración, operación y desarrollo de tecnología minera, Haggin y McCune convocaron a un grupo de grandes empresarios a esa cena en Nueva York. Hamilton McKwon Twombly y JP Morgan eran dueños de las principales líneas de ferrocarriles y, el segundo, ya era una eminencia financiera; Henry Clay Frick, socio de Andrew Carnegie, tenía la fábrica más grande y eficiente en la producción de acero y de la transformación del carbón como insumo energético; Darius Odgen Mills era entonces el banquero más acaudalado de California y, desde joven, tenía un conocimiento pleno del negocio minero. Estaba también Phoebe Hearst, viuda de Goerge y conocida activista por los derechos de la mujer y mecenas de distintas universidades. izquierda– En las primeras plantas concentradoras de la zona se trataba el mineral de una manera casi artesanal. Derecha– Las mineras imitaron el sistema de trabajo de las haciendas agrícolas y sus funciones diferenciadas.

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