96 97 pioneros de la minería moderna en el perú ya no en minería, sino uno en el que, en la parte técnica y de apoyo a sus minas, él y su equipo conocían muy bien. Para entonces SIMSA ya contaba con la información sobre el potencial energético del río Tarma, generada por Wright Engineers, y con los estudios que se habían efectuado en el área de Yanango. En el directorio acordaron constituir el 18 de noviembre de 1996 la empresa Peruana de Energía SAA (PERENESA). Con los estudios previos se generaron cuatro proyectos: la Central Hidroeléctrica (CH) Chimay de 150MW en la cuenca del río Tulumayo; la CH Yanango de 42.5MW; la CH La Virgen de 54MW en la cuenca del río Tarma; y la CH Lluclla 2 de 180MW en dos etapas, la primera de 120MW y, la segunda, de 60MW en la cuenca del río Siguas de Arequipa. Pero el ímpetu de los Arias continuó principalmente impulsado por su pasión minera. En su afán de abrazar nuevos negocios, Jesús y sus hermanos desarrollaron, en paralelo, varias minas dentro del marco de la ley de pequeña minería. Estas operaciones no podían producir más de 250 TMD, volumen que fue posteriormente ampliado a 350 TMD. En Huancavelica, donde décadas atrás, su padre ya había asentado varios denuncios, Jesús y sus hermanos Alberto y Agustín trabajaron la Unidad Minera La Virreyna, alquilándole y luego adquiriendo la planta metalúrgica del Banco Minero, que ampliaron en su capacidad de 50 TMD a 200 TMD. También le alquilaron a Francisco del Pozo las minas de plata Norma, Carmen y Lira; y a Dante Castagnola la mina Dollar. Éstas dieron beneficios los primeros años pero la caída del precio de los metales apuró el cese de las operaciones. En Ancash apostaron por El Extraño, una mina de zinc de origen similar a la de San Vicente pero con menores recursos minerales. Al principio, trataban 500 TMD pero redujeron la producción a 350 TMD para adecuarse a la normativa de pequeña minería. Con ese objetivo construyeron una carretera de más de 30 kilómetros para poder transportar la maquinaria desde la costa de Casma. Años más tarde, esos equipos de la planta metalúrgica serían trasladados e instalados en la planta de beneficio Santa María en Poderosa. En Puno también operaron la mina de tungsteno Palca XI, adquirida con el apoyo del ingeniero geólogo Óscar Aguilar Miranda. Para su explotación creó la empresa SA Minera Regina. Su hijo Fernando, ya graduado en la Universidad Tecnológica de Michigan, tomó la responsabilidad del desarrollo y operación de la mina, con el apoyo de su hermana Evangelina en Lima, quien estuvo a cargo de los temas administrativos, comerciales y financieros. Inicialmente la producción fue artesanal pero, por su alta ley y los altos precios del tungsteno, se amplió la producción con una planta gravimétrica de 150 TMD, financiada con un préstamo del Banco Mundial (IFC). Pero el precio del tungsteno bajó abruptamente de 12,000 a menos de 3,000 dólares por tonelada, así que decidieron vender la compañía a uno de sus socios. Otros yacimientos que trabajó la sociedad por esos años fueron las minas Salpo en Trujillo y Farallón en Lima. El ímpetu de Jesús era dictado por su búsqueda de llevar minería y desarrollo a la mayor cantidad de rincones de nuestra patria. “Hasta ahora me impresiona cómo fue evolucionando a lo largo de su carrera empresarial. Deja como legado su progresión de pequeño minero en la cantera a un empresario que buscó siempre la mejora continua, con investigación y desarrollo. Más que dinero, siempre buscó mejorar sus operaciones en calidad, en profesionalismo, y para tomar las mejores decisiones, siempre se rodeó de expertos y de muy buenos profesionales”, destaca su nieto Diego Sologuren, geólogo y responsable del planeamiento a largo plazo en Poderosa. derecha– Represamiento y compuertas en la central hidroeléctrica de Chimay. La obra se hizo en sociedad con EDEGEL. izquierda– Don Jesús gustaba de supervisar personalmente los trabajos en las minas y en los talleres de la empresa.
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