98 99 pioneros de la minería moderna en el perú Comunión con la gente En su paso por esta vida, además de haberse convertido en uno de los referentes de la minería nacional, accionista y director de varias empresas mineras y del sector energético, don Jesús fue director del Banco Continental, del Banco de la Nación, de Pacífico Peruano Suiza Compañía de Seguros, de Tecsup y Seguros Rímac, así como director y accionista del Banco Interandino. Además, fue Presidente del Directorio de Minera Andina Exploraciones S.A.A., de Peruana de Energía S.A.A., del comité consultivo de la Agencia Tiempo Minero y miembro de la Asociación de Empresarios Latinoamericanos. Del mismo modo, fue inversionista en la AFP Horizonte, Metalúrgica Peruana S.A., Metales Bera S.A. e Industralización de Alimentos S.A. (INDALSA). Pero su mérito no puede ser medido solo por su éxito como empresario. En nuestros días, hablar de minería formal es necesariamente hablar de responsabilidad social, sostenibilidad y cuidado del ambiente como parte del modelo de gestión. Sin embargo, hasta el fin del siglo XX este modelo resultaba ajeno al imaginario colectivo, incluso para la mayoría de empresarios. San Ignacio de Morococha y Poderosa son los mejores ejemplos de buenas relaciones y de desarrollo conjunto entre la empresa y la comunidad. Para él era inconcebible el desarrollo al lado del atraso de la gente y de su entorno. Por ello promovió, en San Ramón y La Merced, la creación de empresas locales que dieran servicios a la mina y, así, tuvieran la posibilidad de generar su propia riqueza y más puestos de trabajo. Lo primero que hacía al llegar era inspeccionar las labores de la mina y conversar con sus trabajadores para conocer sus necesidades, tanto laborales como personales y, luego, salía al campo. Le gustaba escuchar a las personas con las que convivía, coordinar con las autoridades y allanar el camino para solucionar problemas que, muchas veces, no lo afectaban directamente. Por ejemplo, las actividades mineras en San Vicente permitieron que la electricidad llegase a San Ramón, que se abrieran nuevas carreteras y que los agricultores del valle pudieran comercializar a precio más competitivo sus productos con Huancayo o Lima. En otro momento, buscando el bienestar de quienes tenía alrededor, Jesús compró la hacienda Puntayacu e invirtió en una granja porcina, otra de gallinas y otra de ganado vacuno. Luego se percató de que mucha fruta del valle se malograba por los cortes de carretera en época de huaycos. Contactó inversionistas para ubicar en Chanchamayo una planta agroindustrial, INDALSA, que lanzaría la marca Jugos Selva, pero poco tiempo después el gobierno militar le expropiaría la hacienda. Por otro lado, adquirió un área en San Ramón donde fomentó la construcción de casas para los obreros de San Vicente. A cada uno le dio un terreno y un bono de 5,000 dólares para que se establecieran en esa urbanización y así empezó a gestarse un moderno complejo habitacional con izquierda– Por décadas fue considerado y premiado por sus obras sociales y acciones en pro del desarrollo de San Ramón. Derecha– Su humildad, carisma y dominio del quechua le valió no solo el reconocimiento como empresario, sino el cariño de la gente.
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