
Lima, 19 de agosto de 2026. La innovación en el sector minero peruano suele asociarse a tecnología, procesos y cumplimiento de normativas, pero rara vez se detiene a cuestionar el propósito de esos cambios. Así lo advierten especialistas como Hernán Carranza, director de Innovación y Estrategia de Intercorp Education, y Caroline Gibu, directora ejecutiva de Ciudadanos al Día (CAD), quienes participaron en el Primer Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026) y analizaron los desafíos de innovar con sentido en gestión social, educación y gobernanza.
Hernán Carranza sostuvo que la pregunta central que deberían hacerse las empresas mineras no es únicamente cómo innovar, sino para qué hacerlo. “La innovación debe responder a una necesidad estratégica real, no a una tendencia pasajera ni a la presión por estar a la moda”, explicó.
Según su experiencia, muchas organizaciones implementan cambios sin haber definido claramente el propósito, lo que puede derivar en esfuerzos dispersos y resultados poco sostenibles. “Siempre trato de ir a la persona que está más arriba en la organización y preguntarle: ¿para qué quieres innovar? Si no tiene una respuesta genuina, es probable que el proceso fracase”, agregó.
Para Carranza, la innovación efectiva también requiere alinear los esfuerzos con las prioridades estratégicas de la empresa y cocrear el plan con los equipos internos. “Un guion cocreado, aunque imperfecto, siempre será mejor que uno perfecto pero impuesto desde fuera, porque genera compromiso y sentido de pertenencia”, afirmó. Además, insistió en la importancia de definir el problema con precisión y de fomentar un ambiente donde se pueda experimentar y proponer ideas sin temor al error.
La importancia de alinear la innovación con la estrategia
Caroline Gibu, por su parte, subrayó que una innovación con impacto debe conectarse con los derechos y necesidades reales de las personas, y no limitarse a quienes ya están en contacto con la empresa. “Innovar implica también pensar en quienes no vemos, en los ‘no contactados’, en las mujeres que no llegan a las reuniones o en quienes no usan medios digitales”, señaló. Para Gibu, el desafío inicial es identificar problemas reales y sentir empatía por quienes quedan fuera de los canales tradicionales de participación y consulta.
La directora de Ciudadanos al Día advirtió que muchas veces los procesos de innovación fracasan porque no logran convocar ni convencer a los actores relevantes dentro y fuera de las organizaciones.
En ese sentido, recomendó prestar atención a los públicos invisibles, medir el costo de oportunidad de no innovar y construir alianzas estratégicas que incluyan tanto al sector privado como a saberes ancestrales y comunidades locales. “No basta con mejorar la eficiencia interna; hay que preguntarse quiénes están siendo excluidos y cómo su experiencia puede enriquecer la solución”, afirmó.
Gibu destacó que las innovaciones sostenibles son aquellas apropiadas por la ciudadanía y respaldadas por marcos legales que reconocen derechos fundamentales. “Solo las innovaciones que siente y defiende la sociedad logran sobrevivir a los cambios políticos y de gestión”, concluyó. Además, resaltó la importancia de apoyar toda innovación en normas y derechos, lo que permite su permanencia más allá de los ciclos institucionales.