
El sector minero peruano ha dado señales claras de fortaleza en los últimos meses. Por un lado, las exportaciones mineras alcanzaron los US$ 62,848 millones en 2025, con un crecimiento de 27.2% respecto al año anterior. Este resultado no solo refleja el buen momento de los precios internacionales, especialmente del cobre y el oro, sino también la relevancia que sigue teniendo el Perú como proveedor clave de minerales para el mundo.
Desde el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú consideramos que estas cifras son positivas y deben ser valoradas en su real dimensión. La minería continúa siendo uno de los principales motores de la economía nacional, generando empleo, ingresos fiscales y oportunidades para miles de peruanos. Sin embargo, también es importante reconocer que estos buenos resultados no garantizan por sí solos un crecimiento sostenido en el tiempo.
Un segundo tema que no puede dejarse de lado es el avance de la minería ilegal, que hoy representa uno de los mayores desafíos para el país. Este problema no solo afecta el medio ambiente, sino que también está vinculado a redes criminales que generan violencia y debilitan la institucionalidad. Los esfuerzos del Estado por intervenir y fortalecer la cooperación internacional son un paso en la dirección correcta, pero aún queda mucho por hacer.
En ese sentido, creemos que la lucha contra la minería ilegal debe ser integral. No basta con operativos pues se requiere también mejorar la presencia del Estado en las zonas afectadas y reforzar la trazabilidad de los minerales. Solo así se podrá enfrentar un problema que es complejo y que impacta directamente en la gobernabilidad del país.
Por otro lado, la reciente decisión de la empresa Teck Resources de posponer la construcción del proyecto Zafranal genera preocupación. Este proyecto era uno de los más esperados por el sector, y su retraso envía una señal que debe ser analizada con cuidado. Si bien la empresa ha priorizado inversiones en Chile, este hecho lleva a preguntarnos qué condiciones estamos ofreciendo como país para atraer y retener grandes inversiones mineras.
Como institución de profesionales de la minería consideramos que el Perú necesita reforzar su competitividad. Esto implica contar con reglas claras, procesos más ágiles y un entorno de confianza tanto para las empresas como para las comunidades. La minería es una actividad de largo plazo, y las decisiones de inversión dependen en gran medida de la estabilidad y predictibilidad que ofrece cada país.
En este contexto, el Perú enfrenta un escenario mixto con buenos resultados en exportaciones, serios retos frente a la minería ilegal y nuevas señales que invitan a reflexionar sobre el rumbo de la inversión en el sector. El desafío está en aprovechar lo positivo y corregir lo que no está funcionando. Solo así podremos asegurar que la minería siga siendo un pilar de desarrollo sostenible para el país.